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UN TOQUE DE AZUFRE Image Hosted by ImageShack.us

Con los pies en el suelo

Con los pies en el suelo

No hay duda: el universo de los calcetines es inagotable. Si ya demostré con este link que el Arte con mayúsculas podía convertir el calcetinismo bufo en un motivo de representación tan digno como cualquier otro, ahora os propongo descender al mundo de la sensorialidad más hedonista y acariciar vuestras retinas con este extensísimo catálogo de calcetines, medias y panties de fantasía.

Sock Dreams es el paraíso del fetichista del pie femenino cubierto por los más delicados tejidos, colores y diseños. "Un sitio único donde perderse y soñar entre tobillos y pantorrillas", dice una de las frases promocionales.

Y menos risas, que muchos seguro que al final le cogéis el puntito.

Payasos malignos

Payasos malignos

A mí los payasos siempre me hicieron muy poca gracia... o ninguna. Qué queréis que os diga, pintarse la cara de blanco, exagerar los rasgos de felicidad con toscos trazos de colores, ir por ahí con ropas anchas, guantes, despeinado y riéndose a gritos... pues por mucho que los aficionados a la cosa circense digan que es divertido, resulta de lo más siniestro.

Por otro lado, ya en el mundo de la ficción, usados como icono terrorífico sí que me han encantado siempre los relatos o las películas con payasos malignos (por cierto, que decepción la miniserie "It", basada en el tocho homónimo de King; qué poco aterrador les quedó ese "clown").

Esa misma repulsión-atracción por ellos debe ser lo que ha impulsado a un tal "Dan" a reunir esta galería de payasos chungos y malrrolleros. Algunos dan un considerable repelús, y no creo que sean manías mías.

Imágenes del mal

Imágenes del mal

"Imágenes del mal" es un libro de elaboración colectiva editado el año pasado por Valdemar Ediciones y en el cual colaboré con un capítulo titulado "Disneymaldia". Coordinado por Vicente Domínguez, profesor de filosofía de la Universidad de Oviedo, el volumen está dedicado a analizar diversas facetas de la plasmación del Mal en el cine y la literatura. Además de mi texto, centrado como su título indica en el reverso oscuro de las producciones de la factoría Disney, "Imágenes del mal" incluye otros ensayos de autores como Pilar Pedraza, Miguel Marías, Jesús Palacios, Roberto Cueto, Antonio Weinrichter, Sergi Sánchez, Angel Sala o Fernando de Felipe.

Este es el texto de contraportada:

El Mal asola al ser humano desde que Pandora, la muñeca autómata fabricada por los dioses y diosas del Olimpo, abrió el recipiente que llevaba cuando fue remitida a los hombres de parte de Zeus para castigarles por la insolencia de Prometeo, que decidió robar el fuego para dárselo a los hombres. Como el genio de la lámpara de Aladino, el Mal debió de exclamar: «¡al fin libre!» Y a partir de ese momento emprendió su trabajo por todos los rincones de la tierra, irradiando locura, guerras, enfermedades, peste, crímenes, perversiones... a gran escala, pero también a la medida del hogar. Desde que el Mal comenzó a irradiar su oscuridad, el hombre emprendió el esfuerzo de ponerle cara, de imaginárselo, para poder identificarlo y tener una oportunidad de apartarse de su camino... o incorporarse a él, pues el Mal también se preocupa por su aspecto, logrando en ocasiones arreglarse con un encanto y un poder de fascinación irresistibles: el diablo, los niños de cara angelical, mujeres fatales, hombres con larga barba y turbante, amables vecinos de puerta con aspecto anodino e inofensivo, vampiros y vampiresas, metrópolis-babilonias, sombras, manchas... en fin, toda una galería de imágenes al margen de las cuales es imposible pensar o concebir el Mal.

El protegío

El protegío

Aquí tenéis otro "sketch" inédito para "La Hora Chanante" de Paramount Comedy. Tampoco llegó a grabarse.

En momentos como éste, en que atravieso ciertos problemillas de salud, me doy cuenta al releerlo que no sólo estaban presentes la habitual tendencia a hacer bromas con los tópicos superheróicos y un cierto homenaje a la peli de Shyamalan, sino también una cierta catarsis respecto a mi proverbial fragilidad inmunológica. Os dejo que tengo que toser un rato...

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EL PROTEGÍO

INT. TIENDA DE COMICS - DÍA

Un CLIENTE de apariencia anodina, calvo, deja sobre la mesa del DEPENDIENTE todo un taco de comics de superhéroes. El Dependiente es el típico friki de camiseta negra con un personaje de comic, gafotas y acné.

CLIENTE: Cóbreme esta bazofia, ande...

DEPENDIENTE: Oiga más respeto que esto es arte.

CLIENTE: ¿Arte? (coge un tebeo de Superman) Un tío que se pone gafas y espera que nadie le conozca? (coge uno de Spiderman) Otro que se columpia con telarañas. (y otro de Daredevil) Y esto ya es lo más: ¡un ciego saltimbaqui! (hace una pedorreta) ¿Esto arte? ¡Esto es para atontaos!

DEPENDIENTE (molesto): Y si no le gustan, ¿pa qué se los lleva?

CLIENTE: Bueno... verá, es que yo... (con timidez) ... tengo poderes.

DEPENDIENTE: Sí, claro...

CLIENTE: ¿Y porqué qué iba yo a mentirle?

DEPENDIENTE: También es verdad. Fardón no se le ve.

CLIENTE: El caso es que quería hacerme superhéroe y necesito documentación.

DEPENDIENTE: Hombre, si quiere yo le puedo orientar algo, así de entrada...

CLIENTE: Ah, pues muy agradecido... Yo había pensado en un traje discreto. Es que trabajo en un banco y vaya cante si salgo en las noticias vestido de verde pistacho...

FLASH BREVÍSIMO (acompañado de Zoom y golpe de música): Vemos al Cliente vestido con un ridículo traje verde de superhéroe. Su pinta es inefable, claro. Esmirriado y con tripita (referente: la teleserie de “Batman” de los años 60).

DEPENDIENTE: O.K. Nada de colorines entonces. Un héroe oscuro, eso está bien... Lo mejor va a ser látex negro y gris.

NUEVO FLASH: De nuevo le vemos disfrazado, pero esta vez el traje es de latex y, además de quedarle fatal, tiene más pinta de pervertido de “sex shop” que de superhéroe.

CLIENTE: Ufff... es que el látex me da alergia.

DEPENDIENTE: Pues cuero.

NUEVO FLASH: Esta vez parece un motero macarra, aunque el resultado es igualmente patético, dado su físico blandengue.

CLIENTE: Ah, no... Que soy padre de familia.

DEPENDIENTE: Pues sí que somos tiquismiquis... (suspira, meditando) Oiga, ¿y usted qué poderes tiene?

CLIENTE: Básicamente... que soy indestructible.

DEPENDIENTE: ¿Cómo de indestructible?

CLIENTE: Del todo, del todo... Fíjese que jamás he pillado ni un mal resfriado.

El Dependiente le mira, no muy impresionado.

CLIENTE: Lo que oye. Si hasta salgo de casa con el pelo mojado. ¡Y hay noches que mi mujer arrastra toda la manta y duermo desarropado...

DEPENDIENTE: Ya, Superman también va de muy machito, pero le sacas la kryptonita y se orina encima.

CLIENTE: Ahora que lo dice, los pimientos morrones me dan unas digestiones regulares.

DEPENDIENTE: Bueno, ¿y qué cosas hace con sus poderes?

CLIENTE: No sé... levantar coches, romper paredes...

DEPENDIENTE: ¿Y volar?

CLIENTE: Uy, ya quisiera...

DEPENDIENTE: ¿Lanza rayos?

CLIENTE: Que yo sepa...

DEPENDIENTE: ¿Dominio del fuego?

CLIENTE: Hombre, de chaval se me daba bien lo de ponerme una cerilla en el culo, tirarme un cuesco y... ¡Rrrrras! Pero más allá de eso...

DEPENDIENTE: ¿Magia? ¿Supervelocidad? ¿Invisibilidad?

El Cliente niega la cabeza a todas esas preguntas.

DEPENDIENTE (suspira): Pocas salidas le veo, eh... Usted es el típico fortachón sin carisma. Y esos rara vez triunfan en solitario...

CLIENTE (decepcionado): ¿No?

DEPENDIENTE: Le diría que se buscase tres o cuatro colegas con poderes variados y que montasen un grupo. ¿Ha visto la película “X-Men”?

CLIENTE: A lo mejor codificada en el Plus, pero como con las rayas no se leen los títulos...

DEPENDIENTE: No, hombre, que la X no es de eso... (resopla) Bueno, el caso es que no le veo haciendo carrera solo...

CLIENTE (decepcionado): Es que, mire, yo esto sólo lo hago por mi chico, que lleva un montón dándome la matraca: "Pápa, hazte superhéroe... venga que te cuesta, ya que tienes poderes. ¡Y lo que iba yo a fardar en el recreo!". Hasta que un día me hartó y le dije: "Anda, tú aprueba todas y ya veremos". ¡Oiga y que ha sacado todo notables!

DEPENDIENTE: Vamos que no era tonto sino que no se esforzaba.

CLIENTE: Exacto... Y aquí me tiene.

DEPENDIENTE: Pues si espera que el muchacho farde de padre... (mirándole de arriba abajo, escéptico) ... con ese cuerpo natilla...

CLIENTE: ¿Tan mal me ve?

DEPENDIENTE: Es que usted será fuertote, sí, pero con un traje ceñido va a ser la risión.

CLIENTE: Con la ilusión que tenía el muchacho.

Se da la vuelta y camina cabizbajo hacia la salida.

CLIENTE: ¿Y si le compro la Play 2?

DEPENDIENTE: Hombre, ese también es muy buen regalo. Además, entre ver al tirillas de tu padre marcando paquete en mallas y la Play... no hay color, eh.

CLIENTE: ¡Pues no se hable más! Adios y gracias.

Se dirige a la puerta, ahora más animado.

DEPENDIENTE: De nada, hombre. Y cuidado con la puer...

El Cliente sale y cierra con una energía tal que...

... TIEMBLA TODO EL ESTABLECIMIENTO.

DEPENDIENTE: Desde luego... Dios le da pañuelos a quien no tiene mocos.

FIN

Helter Skelter

Helter Skelter

Tal día como hoy, hace treinta años, este individuo se convirtió en un icono "pop" a costa de una de las mujeres más hermosas del planeta y de la vida que llevaba dentro. También marcó definitivamante la vida y la obra de uno de los cineastas con más talento que han existido, y convirtió una simple canción en un himno al mal rollo.

Cuando a finales de los setenta se emitió en España la miniserie de televisión "Helter Skelter" yo no sabía ni quien era Charles Manson, ni Sharon Tate, ni Roman Polanski, ni siquiera había escuchado el album blanco de los "Beatles". Hoy, recuerdo aquella serie, escucho aquella canción, reviso "El baile de los vampiros", veo el rostro que acompaña este texto... y no puedo evitar que se me encoja el estómago.

A veces, cuánto asco da ser persona.

La máquina de la verdad

La máquina de la verdad

Qué escenas más bonitas y tensas salen cuando un personaje se tiene que enfrentar a un detector de mentiras y, en teoría, cuenta con algún truquillo psicológico para engañar a la máquina, aunque, claro, no las tiene todas consigo. Qué nervios, qué angustia...

Acabo de terminar de ver en DVD la primera temporada de la serie "Alias" y, sin duda, los mejores episodios son aquellos en los que sale "la máquina de la verdad". Bueno, quizá exagere, pero era un modo como cualquier otro de presentar el siguiente artículo, un texto bastante interesante sobre el estado actual de los detectores de mentiras y su posible evolución hacia la infalibilidad absoluta.

A mí es que el tema me mola.

Una gran película coreana

Una gran película coreana

Está es la breve crítica que publiqué hace unos meses en "Fotogramas" sobre "Memories of Murder", una de mis películas favoritas del 2004. Recuperadla si podéis en DVD.

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MEMORIES OF MURDER (Crónica de un asesino en serie)

El cine coreano goza de una salud envidiable. A la arrolladora personalidad de Kim Ki-duk viene a sumarse ahora el nombre de Bong Joon-ho, quien ha logrado con este su segundo film una obra destinada a romper barreras de apreciación cultural. Combinando el mejor brío del thriller norteamericano, un cierto hálito de melancolía, tan francés, e incluso un sentido de la astracanada que roza la tragicomedia mediterránea, triunfa al dotar a esta suerte de C.S.I. chapucero y rural de algo único, que trasciende la pura (y excelente) artesanía fílmica que cualquier cinéfilo puede apreciar en él. Y ese algo no es otra cosa que una mirada emocionante, tierna, comprensiva en último término, hacia el incómodo mundo del error humano, de la limitación intelectual.

"Memories of Murder nos enfrenta a un mundo demasiado parecido al nuestro; un ecosistema que se nutre de tropiezos, de parches intelectuales y emocionales. Una historia espeluznantemente ridícula que, como toda auténtica tragicomedia, sólo podía acabar en anticlímax.

Una cadena de esas

Una cadena de esas

Esto es un experimento de propagación de memes, al que como buen memo, me sumo.

Y, de adorno, fotito de ELLA por la cara.

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1. Minding the Planet
2. eCuaderno
3. Sonia Blanco
4. Un toque de azufre
5. (your URL goes here! But first, please copy this line and move it down to the next line for the next person).

(NOTE: Be sure you paste live links for the Path List or use HTML code.
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Fuente:
Sonia Blanco: Help Make Blogs More Visible!

Ombligos de Bruselas

Ombligos de Bruselas

Hay un tipo holandés que tiene un pasatiempo de lo más inocente: pasea por la calles de Bruselas, localiza algún ombligo femenino al descubierto que le resulte especialmente atractivo, pregunta a la dueña del orificio en cuestión si le importa que le tome una fotito de semejante parte, y, en caso afirmativo, corre a continuación a colocarla en su página web.

"Navel Maniac" lleva en activo desde 1999 y además de resultar un entretenimiento muy levemente "sexy", lo cierto que es que recorrer sus fotos de manera cronológica también sirve para hacerse una idea de cómo ha ido cambiando lentamente la moda femenina "de calle", en cuanto a camisetas, blusas y tops, en estos últimos años.

¡Ah, un aviso! De vez en cuando hasta aparece algún ombligo masculino, cosa que demuestra o bien la bisexualidad del fotógrafo, o su sentido estético más allá de géneros e inclinaciones. Olé por él.

Comics on line: Babyfood

Comics on line: Babyfood

He aquí una pequeña pero muy agradable historieta titulada "Babyfood" que demuestra lo bien que puede quedar los comics en la pantalla si se diseñan con inteligencia y gusto. Su joven autor Brian Lee 0’Malley tiene una página web donde se recopilan muchos más trabajos suyos, algunos sólo encontrables en la red y otros, como "Lost at the Sea" también publicados en papel.

Para "fans" de los Coen

Para "fans" de los Coen

¿Qué es lo que primero miráis en los "extras" de los DVDs? Yo me voy directo a las "escenas desechadas". Me encanta ver lo que podría haber existido entre esos momentos que ya me conozco de la película tal y cómo se estrenó en los cines.

Si os pasa como a mí, y os gusta "Muerte entre las flores", id aquí y podréis leer tres escenas eliminadas de este largometraje. Una de ellas cayó en la sala de montaje, y las otras dos ni siquiera llegaron a rodarse.

Si esto os abre el apetito y sois de los que os gusta leer guiones, aquí encontraréis el guión completo.

Está bien recordar a Ethan y Joel en sus mejores momentos... ahora que parecen haber pasado.

El mundo es extraño -David Lynch 5-

El mundo es extraño -David Lynch 5-

“En la vida hay oportunidades para aprender y adquirir experiencias, aunque se deban correr riesgos”.
Jeffrey a Sandy en “Terciopelo azul”.

Podríamos emprender un ordenamiento del Universo Lynch acotando tres ámbitos en los que, de forma alternativa, el cineasta ha ido posicionando su punto de vista como narrador.

1) El ámbito de lo real. Aquí radican los traumas, las culpas, los hechos inabordables por las mentes en cuyos entresijos se desencadenan las historias de apariencia fantástica que vemos en sus películas. En esta esfera reside tanto el egoísmo terminal como el difícilmente aceptable rencor de Henry hacia su no deseado hijo, cuya llegada inesperada desintegra su estabilidad ovípara; también el mundo de idílico hastío, de mortecina serenidad, en el cual se ve obligado a vegetar Jeffrey Beaumont, sin asomo de emociones verdaderas; y las respectivas cárceles de Sailor y Lula (la vida junto a su madre-bruja para ella, y la cárcel-cárcel para él); o el atormentado universo incestuoso de Leland Palmer en “Twin Peaks”; así como el gélido y lúgubre apartamento del matrimonio Madison en “Carretera perdida”, caldo de cultivo de todo tipo de bacterias emocionales (celos, insatisfacción sexual, hastío...).

2) El ámbito de lo ideal. Dónde el personaje central huye y sepulta sus traumas. Es decir, el apartamento de Henry (sí, aunque parezca mentira, ese lúgubre agujero le resulta un entorno confortable, el refugio último para su desconcertada mentalidad fetal); el mundo nocturno, en su vertiente, digamos, “bohemia” de Lumberton, para el joven Jeffrey, unido a sus primeros y satisfactorios escarceos como detective aficionado; la carretera para Sailor y Lula, y, más en general, cualquier forma de expresión cinética (obsérvese como la felicidad para ambos siempre conlleva movimiento, ya sea mediante un baile frenético, la velocidad en un coche o el sexo más compulsivo); el aparentemente envidiable mosaico profesional y familiar de Leland Palmer, formado por un empleo lucrativo y exitoso, y un triángulo esposa-hija-hogar, en principio, ideales; y, por último, el mundo despreocupadamente juvenil de Pete Dayton, libre de las responsabilidades, ataduras y deterioradas relaciones establecidas tras buena parte de su vida adulta por el maduro Fred Madison.

3) El refugio último/Paraíso o Infierno. El recinto que acogerá finalmente a los personajes en sus definitivas fugas mentales. Un enclave sin reglas racionales ni imposiciones externas, con su propia lógica, ya sea ésta idílica o siniestra. Es el Mundo Bajo el Radiador, la tentadora realidad nocturna que acompaña (al igual que el fuego al asesino Bob) a Frank Booth en sus correrías por el lado oculto y pavoroso de Lumberton; el (¿inexistente?) Mundo Luminoso de Oz, en el cual podrían llegar a vivir felices para siempre Sailor, Lula y su hijo; la Habitación Roja de Twin Peaks, esa carretera mental sin fin, con trazado de cinta de Moebius...

Lo que varía de una película a otra es en cual de dichas esferas sitúa Lynch la entrada. Es decir, qué paisaje resulta dotado de significación fija, al menos como referencia inicial, para, a partir de ahí, articular una ficción concreta, que, por supuesto, según sufre la invasión de otras realidades, va tornándose paulatinamente caleidoscópica, hasta culminar, siempre, tras un proceso de deterioro, en la violenta desarticulación del esquema de partida, de aquella pretendida situación idílica de punto cero.

Podríamos considerar, eso sí, el caso de “Terciopelo azul” como particular, al implicar un regreso, un paso atrás en la inmersión infernal de Jeffrey en el submundo nocturno de Lumberton (su propio submundo mental, de hecho; ¿o no deberíamos considerar el dislocado universo de Frank como una proyección de lo que el adolescente protagonista quisiera vivir?). No obstante, tampoco puede hablarse exactamente de un regreso al paraíso, ya que esa realidad anestesiada sensorialmente a la cual retorna el protagonista, es precisamente de la que pretendía huir mediante su alambicada elaboración detectivesca. En ese sentido, respecto a otras obras de Lynch, “Terciopelo azul” podría interpretarse, por un lado, como una propuesta conceptual menos extrema (al fin y al cabo, volvemos al punto de partida, lo cual desecha la posibilidad de una “gran tragedia” para el protagonista), si bien, por otro, también resulta en cierto modo todavía más desoladora, por lo que implica de condena circular, de muerte de la emoción, de encarrilamiento en un determinismo de la mediocridad del cual, quizá, Jeffrey ya jamás consiga escapar.

Comparados con el de “Terciopelo azul”, los mucho más abruptos desenlaces de “Cabeza borradora”, “Twin Peaks” y “Carretera perdida” (aunque en este último caso también estemos ante una estructura circular) sí que conllevan cierta catarsis para los protagonistas, mientras que la malsana placidez de ida y vuelta del órfico periplo de Jeffrey Beaumont implica un “no cumplimiento” de esa atracción entrópica que ya nunca más volverá a repetirse en la obra de Lynch.

Vudú a la carta

Vudú a la carta

Todos tenemos enemigos, pero lo que no abunda tanto son las gónadas suficientes para destruirlos. En la vida real, me refiero, ya que en nuestras fantasías cualquiera puede ajusticiar con dolor a aquellos que odia. Entrando aquí podréis sentiros como el más letal vengador mágico e imaginar como vuestros enemigos se retuercen de sufrimiento. Y sólo con unos pocos toques en el ratón.

Vamos que dónde se ponga "Instant Voodoo" que se quite el yoga, el tai chi y demás bobadas adormecedoras.

La sonrisa deslizante

La sonrisa deslizante

Me enamoro fácilmente de las patinadoras sobre hielo. ¿Me pasa sólo a mí? ¿Soy raro? ¿Eh? Me da igual… Quién no sienta pellizcos en el corazón viendo cómo se deslizan y vuelan ángeles como Michelle Kwan, Sasha Cohen o Shizuka Arakawa es que tiene el alma calcificada. Punto.

Aquí tenéis a uno de mis mayores amores, la muñeca rusa, Elena Sokolova, la patinadora que más lesiones graves y accidentes fuera del hielo ha sufrido y la que jamás veréis competir sin una sonrisa en los labios. Puede que todavía no le haya llegado la hora de subir a lo alto del podium (hasta la fecha sólo tiene platas en los campeonatos europeos y mundiales), pero el cielo ya se lo tiene ganado. Por su perseverancia, por su dulzura y por llevarnos siempre al borde del síndrome de Stendhal cuando flota sobre la superficie blanca. Suspiro.

Don de lenguas

Don de lenguas

¿Creíais que comprar el "Diccionario Klingon" y aprenderse unas cuantas frasecillas era lo más ridículo que podía dar de sí el frikismo? Pues no, me temo que esa no era la última frontera del patetismo "nerd".

Si pincháis aquí veréis como alguien lo bastante ocioso puede tomarse la molestia de "crear" todo un nuevo lenguaje, el "primal", supuestamente válido para comunicarse con las criaturas mitad bestias mitad humanas que habitan entre nosotros (ya sabéis, licántropos, centauros, etc). No es broma. El idioma existe, ocupa un libraco de cuidado y está escrito por un tipo que firma con seudónimo al no poder revelar su verdadera identidad ya que él mismo dice ser un hombre lobo.

Un maestro de la imaginación

Un maestro de la imaginación

No estoy nada de acuerdo con quienes dicen que "Yo, Robot" es mala (mentira: es buena, y su director, un fiera), que su guión es cutre (mentira: es efectivo, con ciertos momentos de especial lirismo y también, por desgracia, algún atajo necesario tratándose de un producto Hollywood, y chistecillos igualmente obligados), que Will Smith es un actor pésimo (mentira: se suele confundir al doblador con el actor) y, sobre todo, que su principal pecado es "traicionar" el espíritu de Asimov.

No quiero enredarme en hacer una defensa de la película (que afortunadamente no necesita) sino recomendar desde aquí la obra de un escritor muchísimo menos venerado que el patilludo, pero que, a mi juicio, aportó muchísima más inteligencia, espíritu lúdico y nuevas fronteras no sólo a la ciencia ficción ("Los humanóides", "Terraformar la Tierra"), sino también al horror ("Más tenebroso de lo que piensas") y la fantasía ("Sangre dorada"). Me estoy refiriendo a Jack Williamson. Uno de esos señores que hizo de comadrona del género, y luego lo crió y lo alimentó durante décadas con la fertilidad de su imaginación y la honestidad de su prosa, hasta que éste creció lo suficientemente fuerte y listo como para mirar a su anciano tutor algo por encima del hombro.

Los libros de Williamson siempre me proporcionaron esas sensaciones y conceptos (sentido de la maravilla, especulación científica, humanismo, metáforas sociales...) que otros dicen encontrar en Asimov, y que yo, curiosamente, sí percibí en la película de Proyas.

Quién esté interesado en saber más sobre este maestro de la imaginación literaria puede leer esta entrevista y, a continuación, salir a buscar cualquiera de sus libros. Pese a su antiguedad, en ellos encontraréis ideas aun estimulantes y una escritura con una chispa que ya quisiera mucho amuermado "divo" actual del género. Lástima que Williamson no diera lugar a ninguna "franquicia" literaria y que por ello permanezca hoy tan olvidado.

Anime para no iniciados

Anime para no iniciados

"Dibujos en el vacío: claves del cine japonés de animación" es un libro editado por el IVAM y la Generalitat Valenciana que recoge las conferencias pronunciadas durante el I Encuentro de Animación Japonesa celebrado en el mismo Institut Valenciá d'Art Modern en el año 2003. El objetivo era dar a conocer a un público no necesariamente iniciado en dicha rama de la moderna cultura popular ciertas claves básicas para adentrarse en su historia, códigos y en la obra de algunos de sus creadores fundamentales. Los textos reunidos pertenecen a Juan Zapater, Roberto Cueto, Ángel Sala y a mí mismo mismamente.

El nivel de los capítulos de mis compañeros es apabullante, aviso. El mío, un repaso a la trayectoria de Hayao Miyazaki, pues resulta correcto y legible, pero tampoco para tirar cohetes. Eso sí, en conjunto el libro merece bastante la pena.

"Miradas en el vacío" ya se presentó en el FNAC de Barcelona el mes pasado, y creo que a lo largo de septiembre se organizará otro acto similar en el de Madrid.

Auster y yo

Auster y yo

Esta noche he soñado que Paul Auster visitaba mi casa. Al salir del ascensor me lo encontraba en el descansillo, entablamos una breve charla casual ("Hombre, si tú eres Paul Auster... Pues sí, mira tú por donde... Jo, pues tienes la misma cara que en las solapas de Anagrama") y, nada, como teníamos buen rollo me atrevía a pedirle que pasara a mi casa a dedicarme sus libros. Paul, muy majete, aceptaba.

Luego había una elipsis y me veía en casa, desesperado, buscando los libros de Auster por todos lados, pero, ¡fatalidad!, no localizaba ninguno, debido al desorden que reina en mi biblioteca. Él comienza a impacientarse y, mientras se toma un Nestea, me dice que mucha gente le miente, afirman ser "fans" suyos y es mentira, en realidad, no han leído ni un sólo libro suyo, lo único que pretenden es compartir un rato con un famoso como él, y eso le hace sentirse utilizado, dolido... Esa confesión me inquieta. Auster ahora parece incluso un poco peligroso. ¿Habré dejado entrar en mi casa a un psicópata? ¿Le dará un arrebato de furia al creer que no tengo ningún libro suyo en casa? ¿Por qué demonios nunca encuentro nada cuando lo necesito?

Total, que improviso un plan demencial: salir sigilosamente por la puerta, sin que él se dé cuenta, correr hacia el VIPS que hay cerca de casa y comprar allí un ejemplar de "El libro de las ilusiones", volver deprisa y mostrárselo como si lo tuviese desde hacía tiempo. Lo hago a cámara rápida, como en un "sketch" de Benny Hill, con música ridícula de fondo, y ya estoy de nuevo en casa, frente a él, enseñándole orgulloso mi recién adquirido ejemplar de su novela. Lo coge, lo mira... y me clava sus ojos profundos, con gesto de decepción. "Esto lo acabas de comprar", me dice con desarmante seguridad. Yo titubéo, trato de defenderme, aseguro que no, que me lo compré y leí hace meses... pero no hay manera. Auster me dice: "Este libro ha sido recién etiquetado", y me enseña la pegatina con el precio que ponen a los libros en el VIPS. "La fecha figura en la pegatina...", dice con mirada asesina. ¡Malditos VIPS! Auster se levanta y se acerca a mí, amenazador, inmenso... Yo retrocedo, balbuceando que tengo TODOS sus libros pero que mi desorden siempre impide que encuentre nada... Le ruego que no me haga daño, que soy un "fan" auténtico... ¡Hasta me gustó la novela del chucho! ¡Incluso pagué por ver "Lulu on the Bridge"! Él entra ya en cólera, gritando: "¿Me tomas el pelo? ¿Tengo yo cara acaso de encajar bien las bromas? ¡Mentiroso, mi película no la vio nadie en el mundo, nadie, nadie!". Me humillo, suplico que no me mate. Auster dice: "No te mataré... pero sí te someteré a mi famosa mirada intensa".

Yo me cago de miedo; ¡su mirada intensa! Dios... eso debe ser terrible; peor que la muerte. Le pregunto qué efectos tendrá su mirada intensa sobre mí, y Paul me responde con solemnidad: "Eso no lo sabrás... ¡hasta mañana!". Entonces noto que no puedo apartar mis ojos de los suyos, son como un abismo, me parece estar inmerso en los títulos de crédito de "Vertigo", tengo un pánico atroz a sus pupilas insondables, pero al tiempo me atraen inexorablemente, me arrastran...

Y entonces desperté.

Lo primero que he hecho esta mañana ha sido recolectar todos los libros de Auster y colocarlos juntos. Mi biblioteca sigue siendo un caos, ningún autor está ordenado alfabeticamente... menos él. De momento me noto bien.

Audiencias y mentiras

Audiencias y mentiras

En la edición electronica de la revista de José Luis Balbín LaClave.com leo esto y me quedo estupefacto:

LA TRAMPA DE LAS AUDIENCIAS EN TELEVISIÓN.

Raro es el mes, incluso la semana, en que no desaparece un programa de televisión, a veces sin previo aviso y con alguno de los capítulos contratados por la cadena aún sin emitir. La razón esgrimida por los responsables de las cadenas es la de las 'bajas audiencias'. Un motivo justificable, teniendo en cuenta que un punto más en el 'share' medio significa, en la práctica, millones de euros más de ingresos por publicidad para la emisora de televisión. Sin embargo, este razonamiento pierde su poder cuando se comprueba que la medición de audiencias no se realiza con los medios adecuados ni con el rigor necesario.

La medición se hace mediante cálculos estadísticos, a partir de los resultados de los audímetros que una parte representativa de la población, seleccionada por grupos de edad, entornos familiares y clases sociales, tiene conectados a sus televisores. Pero resulta que en España no hay el número de audímetros necesarios —tendrían que ser más de 4.000, a juicio de los expertos, pero sólo hay poco más de 3.000—. Además, es relativamente sencillo falsear los datos que el medidor ofrece —un solo espectador puede alterar los datos dejando el audímetro conectado en la misma cadena durante un día— y, peor todavía, productoras y cadenas consiguen los nombres y direcciones de los poseedores de los audímetros, y ofrecen regalos o compensaciones al espectador que se mantenga fijo en la cadena o el programa deseado.

Un instrumento que nació para fijar las tarifas que pagan los anunciantes se está convirtiendo, cada vez con una mayor complicidad de las cadenas, en un argumento para justificar decisiones, como el cierre de programas no afines al poder político de turno —sobre todo en los medios públicos, estatales y autonómicos, pero también en los privados—. De la misma forma, los directivos de Tele 5 y Antena 3 no dudan en tirar de los índices de audiencias para 'demostrar' la salud empresarial de sus emisoras, ahora que deben rendir cuentas a analistas e inversores tras las sendas salidas a Bolsa. Pero como publica en este número La Clave, los paneles de audiencia ni siquiera son datos fiables para el mercado publicitario.
Todo ello, además, propicia un clima de histeria entre los profesionales de la televisión, más pendientes ahora de cosechar un buen número de espectadores que de elaborar productos con un mínimo de calidad. Cosa que tampoco sorprende cuando hay programas que pasan por la parrilla y desaparecen sin que el público potencial se haya enterado de la existencia de esos espacios.

Cantando bajo la sangre

Cantando bajo la sangre

Mientras nuestros escenarios se incorporan de un tiempo a esta parte al rollo Broadway ("Cats", "El hombre de la mancha", "El fantasma de la ópera"...), aunque sea con tres décadas de retraso; y lo más fresquito que podamos encontrar por aquí sea la adaptación teatral de "El otro lado de la cama" (estreno en septiembre), por ahí fuera juegan mucho más fuerte. Como muestra sirva el ejemplo de "Evil Dead: the Musical", que como su propio nombre indica no es sino la adaptación al escenario y con cancioncillas de la hemoglobínica saga fílmica de Sam Raimi. La cosa promete muchísimo (descuartizamientos y bailes... ¡guau!) más me voy a quedar con las ganas de saber cómo quedan escenas inolvidables como las de la sierra mecánica mientras el actor emite gorgoritos, ya que, de momento, no voy a pasarme por Toronto.

Al parecer la obra aglutina las tramas de las tres películas y todo el mundo maneja el "Rocky Horror Picture Show" como referencia más obvia. Claro.