Y volver, volver, vooooolver...
Aquí estoy otra vez. Cuánto tiempo, ¿eh? Bueno, antes que nada, explicar porque he estado estas semanas ausente. ¿Una de mis habituales pérdidas de interés blogueras? ¿Algún viaje, un problema serio en mi vida, demasiado trabajo...? No, no. Nada de eso. La respuesta es tan, tan simple que todos la comprenderéis rápidamente, seguro que con tan sólo iniciar la siguiente frase: "Hasta hoy no he podido actualizar el blog porque Telefónica...".¿A que no hace falta que siga? ¿Verdad que con invocar el nombre de Timofónica huelga cualquier explicación posterior de las desdichas weberas que te hayan podido ocurrir por su culpa? Pues eso...
Lo que más lamento de esta obligada ausencia ha sido, evidentemente, no haber podido comentar la muerte ocurrida estos días y que a todos nos ha afectado tanto. Por supuesto, me estoy refieriendo a... esta:
APARECE MUERTO EN LA PLAYA DE PASAJES EL DELFÍN "PAKITO"
Vivía en La Concha desde 1998
SAN SEBASTIÁN.- Era uno de los símbolos más queridos de la bahía de La Concha. Pero 'Pakito', el caprichoso delfín mular que en 1998 se separó de su grupo para quedarse a vivir en San Sebastián apareció ayer muerto en el puerto guipuzcoano de Pasajes, adonde se trasladó a vivir en marzo de 2004.

La Sociedad de Ciencias Aranzadi y AMBAR, la Sociedad para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina, precisaron en un comunicado que fue un particular quien alertó a las 11.00 horas del martes de la aparición de un delfín muerto en las proximidades del muelle de Pasajes San Pedro.
Pablo Cermeño, responsable de AMBAR, confirmó que las marcas de la aleta dorsal del animal, considerada como la huella digital diferenciadora de estos cetáceos, revela que se trata del delfín "Pakito", rebautizado como "Rufino" en la vecina localidad de Pasajes. El cetáceo, de 3,40 metros de longitud y cerca de 300 kilos de peso, presentaba un aspecto saludable, ya que, según Cermeño, "estaba gordo, con una buena capa de grasa y con el estómago bastante lleno", lo que evidencia que "tenía energía para cazar". La comparación del delfín muerto con las fotografías tomadas a Pakito en San Sebastián, así como la edad del cetáceo aparecido sin vida -de entre 20 y 30 años-, ratifican esta tesis, a falta del estudio genético que se practicarán a los restos. La necropsia efectuada, cuyos resultados definitivos no se conocerán hasta dentro de dos semanas, ha localizado una infección en el pulmón izquierdo del delfín, aunque se desconoce, por el momento, si ésta fue la causa del fallecimiento.
Cermeño precisó, en este sentido, que se han tomado muestras de piel para el análisis genético del animal; de hígado, grasa y riñones para estudiar sus niveles de contaminación; y una porción de cada órgano vital para efectuar un análisis patológico, pruebas todas ellas que determinarán la causa de la muerte. Los restos de "Pakito" han sido enterrados en San Sebastián junto a la sede de Aranzadi y serán exhumados dentro de dos años para recuperar su esqueleto e incorporarlo a la osteoteca de Aranzadi.
DESCANSE EN PAZ.




De La Nación vía Axxon.

Hola... (bostezo). He vuelto de Sitges (bostezo) y me encuentro sumido en la típica bajona post-actividad frenética. Pasar de ver seis películas al día, trotar de un sitio a otro, oler el perfume de "Buffy", charlar entrecortadamente con gente a la cual no veía desde hace meses, comer deprisa... así durante una semana... y, de repente, zas, frenazo brusco, realidad, escribir-escribir, mal rollo, malo, malo...
Me largo a Sitges, a inflarme a ver películas y, como siempre, terminar al borde de la extenuación retinal. Siempre fue mi festival más querido y ya no digamos desde que, encima, los que allí dirigen el cotarro resulta que son viejos amigos y ex compañeros de batallas. Lo más posible es que durante una semana me sea muy difícil actualizar el "blog" debido a la espesura de la programación (pases hasta la 1 de la madrugada y primeros del día a las 8:30... ¡Olé!). No obstante, ya intentaré sacar algún momentillo para contar cualquier chuminada desde allí: la avalancha de títulos suculentos será demasiado grande como para no irme de la tecla.
Llevo varios días sin actualizar, ya lo habréis notado. Las razones son las de siempre, en este y otros blogs: exceso de trabajo y/o (en este caso "y") apatía, falta de ilusión por escribir ni una sola línea por puro capricho. Eso sí, no hay nada mejor para sacarte de la apatía que un buen objetivo, una meta grande y justo, buena-buena. Y eso es lo que me proporcionó ayer un mensaje que recibí por e-mail y que me devolvió instantaneamente la ilusión de volver a actualizar este blog, con el único fin de difundir esta iniciativa:


Como pudisteis comprobar todos aquellos que durante los pasados tres días tratasteis de entrar, este "blog" estuvo inaccesible debido a un fallo gordo del servidor. Lejos de afectar sólamente a "Un toque de azufre", este hundimiento dejó incomunicadas a todas las (sopotocientosmil) páginas personales alojadas en Blogia. Tengo que reconocer que la imposibilidad de actualizar me provocó una extraña mezcla de alivio y ansiedad. El alivio resultó una suerte de sentimiento vacacional inesperado, como cuando de niño un ligera fiebre servía de excusa ante tus padres para quedarte en la cama sin ir al cole. La enfermedad podía ser real, sí, pero también era cierto que la cosa distaba mucho de merecer tanto cuento como para permanecer acurrucado en la cama leyendo durante todo el día. Esa misma sensación de descanso justificado, pero a la vez ligeramente culpable, fue la que me provocó el desplome de Blogia, lo cual significa claramente que durante los últimos días me había estado desgastando un poco con mis "posts"; actualizando por obligación (o inercia), es decir, el punto más bajo que puede alcanzar un bitacorero: ¡hacer de su diario un deber! ¡Puagh! 