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En busca de Klingsor

En busca de Klingsor

"En busca de Klingsor", de Jorge Volpi. Este mejicano ha realizado una brillante incursión en una temática como la del desarrollo de la física cuántica que parecía exclusiva de los autores anglosajones. Por sus páginas se mueven Einstein, Bohr, Heisenberg y los demás gurús de la física del siglo XX, convocados esta vez para buscar al más temible de todos ellos, el fantasmal Klingsor que habría sido el "científico de cabecera" de Hitler. Lo mejor, sin embargo, esta vez es la relación sentimental, y sexual, paralela de uno de los protagonistas, el matemático alemán que ayuda al protagonista.

Klingsor es un personaje enmarcado en la leyenda del Santo Grial. En su versión germánica, ejemplificada en el "Parsifal" de Wagner, Klingsor es el antagonista perverso del rey Amfortas con quien protagoniza un enconado enfrentamiento que durante muchos años se mantiene en punto muerto hasta que en un determinado momento se desequilibra al conseguir Klingsor doblegar la virtud de Amfortas. Con tales precedentes no es de extrañar que Klingsor sea también el nombre en clave de otro personaje siniestro, y quizá también de leyenda: una personalidad científica de primer nivel, consejero de Hitler, y responsable de dotar, hacer y deshacer las estrategias científico-bélicas del Reich, entre ellas la bomba atómica.

¿Y quién busca a Klingsor? Pues, Francis Bacon. No el filósofo, sino un homónimo suyo, físico teórico, al que algo más profundo que un lío de faldas le ha obligado a postergar una prometedora carrera en el Instituto de Investigaciones Avanzadas de Princeton al lado de Von Neuman y el propio Einstein. En ese embarazoso momento de su vida, la guerra actuará como campana salvadora, y Bacon "dejará de perseguir resultados científicos para perseguir seres humanos". Así, nuestro hombre formará parte del equipo encargado de poner a buen recaudo al Círculo del Uranio alemán (no tanto un ajuste de cuentas como para evitar que caigan en manos de los rusos), y, posteriormente, se encargará de seguir los pasos del fantasma de Klingsor. En su búsqueda va a estar asistido por Gustav Links, un matemático obsesionado por el problema del infinito de Cantor y repudiado por el anterior régimen por su complicidad en el histórico y fallido atentado contra el Fürher.

A medida que avance en su investigación, quizá interesadamente dirigida por Links, Bacon no sólo va a porfiar por sacar a la luz la relación entre la ciencia y el mal, o a cuestionar la pretendida amoralidad de aquella, sino que además va a añadir complejidad en sus relaciones con las mujeres, algo que finalmente lo abocará a la traición. La trama está plagada por toda suerte de investigadores reales además del mencionado Heisenberg (Von Neuman, Gödel, Einstein, Stark, Schrödinger, Bohr, Wien, Plank...), la mayoría enmarañados en la telaraña que entre ciencia y nazismo se tejió en la Alemania de la II GM.

Novela que pone críticamente de manifiesto el Dr. Jekyll y el Mr. Hyde que hay en el interior de cada científico, y expone cómo éstos tienden a enajenarse de cualquier consideración extracientífica para preservar su buena conciencia aduciendo que el mundo es relativo. Sin un posicionamiento moral se colocan en una situación delicada, pues, como hombres, son siempre deudores del momento político que viven.

Es esta una novela, en definitiva, que seguramente apreciarán aquellos lectores con formación científica, pero que no dejarán de disfrutar aquellos que no la tengan, pues aunque en ella se tocan bastantes paradigmas científicos no se llega a profundizar en ninguno de ellos. Esta novela de bien trabado suspense los objetivos del autor parecen ser más bien filosófico-éticos, esto es, accesibles a todos los públicos. Seguramente, tanto por ello algunos han emparentado a esta novela con "El nombre de la rosa", aunque también cabe apuntar el propio "Criptonomicon" de Stephenson. Y es que hay algo más que historia de la ciencia en este libro. De hecho, hay tantas cosas que en algunos momentos se fuerza el cuello narrativo de la novela: hay metaliteratura, tríos amorosos, teoría de juegos, hay paralelismos de la trama con la historia del Parsifal, mucha humanidad... y, sobre todo, una excelente prosa. En cuanto a la trama de suspense, su labor es de argamasa narrativa.

Tecnología en vena

Tecnología en vena

CREAN MINÚSCULOS ROBOTS QUE NAVEGARÁN POR NUESTRA SANGRE

05/Oct/04. EFE.

Científicos chinos han dado a conocer un robot navegador microscópico que eventualmente se podrá utilizar para suministrar medicamentos o para despejar las arterias en los humanos. La máquina de 3 milímetros de longitud fue construida por Tao Mei, de la Academia China de Ciencias, Beijing. El artefacto es propulsado utilizando un campo magnético externo que controla sus aletas microscópicas. Es posible controlar la velocidad de la navecilla alterando la frecuencia del campo magnético. El siguiente paso es construir un robot con aletas que responda a diferentes resonancias, lo cual permitiría que un operador controlase las aletas por separado haciendo girar al robot.

Mei cree que estas máquinas podrían ser usadas para llevar medicamentos a un lugar determinado del cuerpo humano a través del sistema circulatorio.
"Nos gustaría hacer uno de 0,1 mm que pueda moverse dentro del torrente sanguíneo", dijo Mei. "Quizás podamos hacerlo aún más pequeño utilizando nanotecnología".

Un placer culpable

Un placer culpable

Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que ensalzar, hacer apología de los peliculones inapelables, esas obras incuestionablemente sólidas-emotivas-inteligentes que hasta el frutero (¿por qué tiendo a usar siempre al frutero en mis ejemplos?) asocia con el cine bueno-bueno... pues tiene más bien poca gracia. Desmarcarse, en cambio, defendiendo una rareza, un capricho fílmico poco reconocido, primero, da más gustito desde el punto de vista del proselitismo, y, segundo, te permite ubicarte en esa situación de exhibicionismo "friki", tan cara a los fetichistas del placer (cultural) culpable.

En su inolvidable librito ilustrado The Gashlycrumb Tinies (incluido en la antología Amphigorey, publicada aquí por Valdemar), el impar Edward Gorey planteó veintiséis posibles muertes, una por cada letra del Abecedario y a cual más alambicada y cruel, sufridas por idéntico número de infantes lánguidos, adorables... y decididamente exterminables desde su pluscuamperfecta candidez. Variante “pop corn” de aquella cumbre del humor macabro, tamizada por un sacacuartos tipo William Castle, Destino final 2 se configura, de forma aun más obvia que la entrega original, como un mero ejercicio narrativo con la aniquilación como placentero y casi único objetivo; la muerte reivindicada como atracción de feria, el asesinato como ingrediente de una (la “séptima”, claro) de las Bellas Artes.
Inofensivo divertimento que contaría, seguro, con la complicidad de un Charles Addams, y que, en algunas de sus más ingeniosas y hemoglobínicas “set pieces”, se diría diseñada por el mismísimo Profesor Franz de Copenhagüe (sí, el de “Los inventos del T.B.O”), esta gamberradilla truculenta me provoca dos reflexiones laterales: 1 ) que tal vez vivimos tiempos pre-apocalípticos cuando, tras décadas de enviar heraldos enmascarados, ahora es la mismísima e invisible “parca” quien triunfa con su propia franquicia “slasher”; y... 2) que sigue siendo un gustazo terapéutico ver morir jovencitos de forma original en la pantalla. Y es que para sufrir ya tenemos los telediarios.

LO MEJOR: Su desverguenza “gore” y algún destello de perversión.
LO PEOR: La nulidad de sus personajes-picadillo.
PARA: Amantes de las fantasías crueles.

Todos somos Harvey Dent

Todos somos Harvey Dent

DOS CARAS EN UN MISMO ROSTRO

EFE
05/Oct/04

El lado izquierdo de la cara es más expresiva que el lado derecho, según ha descubierto un grupo de científicos y catedráticos del Instituto de Investigación de Primates de la Universidad de Kioto y la Corporación Japonesa de Ciencia y Tecnología.

Según informa hoy el rotativo Yomiuri, a tal hallazgo se llegó tras un original y detallado análisis de la cara de doce bebés recién nacidos. Con la ayuda de la foto composición, se recompuso la faz llorosa completa de todos ellos, duplicando media cara, desde su eje vertical, como con un espejo. Diez adultos con la experiencia de haber criado hijos compararon cuál de las caras recompuestas con cada uno de los lados mostraba una expresividad más fuerte. Más del 80% coincidió en elegir la expresión formada por el lado izquierdo.

Los investigadores resaltaron que con este estudio se ha descubierto que la diferencia de las funciones de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro ya existen al nacer, así como la función particular del hemisferio derecho es la de controlar las emociones. Según el Instituto de Investigación de Primates, debido a la escasez y dificultad de los estudios del campo de las emociones, comparados con los de la inteligencia, su investigación reviste un valor inapreciable para descifrar el enigma del celebro humano.

Adios muñeca

Adios muñeca

Así de memoría, a borbotones: "Mujercitas", "Colorado Jim", "El gran Houdini", "Psicosis", "El Danubio rojo", "Scaramouche", "Diamantes a gogó", "El príncipe valiente", "Harper, investigador privado", "Tres en un sofá", "La niebla", "Viviendo su vida", "Safari", "Sed de mal", "Los vikingos", "El mensajero del miedo"... Bye, princesa Janet; pasión de caballeros y obsesión de psicópatas, todo ojos, cuello y pómulos. Bella entre las más bellas. Adios.

Y gracias por tantas tardes y noches de sábado, por tantas fantasías... por tu inconmensurable hija. Gracias, gracias... 1927-2004.

Arte de choque: ¿tautología?

Arte de choque: ¿tautología?

Ahora que se ha montado la de dios en la Bienal de Sevilla por el simpático e hiperrealista muñeco de niño ahorcado presentado por Maurizio Cattelan, me permito recordar al respetable que dicho artista ya presentó en el 2001, durante la Bienal de Venecia, una obra todavía más divertida: la del Papa Juan Pablo II abatido por un meteorito (véase). Una cima del humor.

Aquí os dejo una de las breves entrevistas a Cattelan que he encontrado por ahí:

Pregunta: Durante años, en las presentaciones públicas, usted enviaba a Massimiliano Gioni para que interpretara su papel. ¿Qué sentido tiene para usted ese juego de personalidad dividida?

Respuesta: No es división sino multiplicación. Y tampoco hay en ese gesto sentido secreto alguno; es sólo una manera de resolver un problema. No sé hablar en público, de modo que cualquiera puede ir y hacerlo mejor. Cuando Massimiliano contesta por mí, también copia, recicla, inventa. Me aterra el aburrimiento y escuchar a otro describir tu trabajo siempre es una sorpresa. Creo que la gente hoy necesita más dudas y menos certezas.

Pregunta: ¿Cuál es para usted el objetivo del arte?

Respuesta: La palabra “objetivo” me hace pensar en disparar. Los blancos no me interesan. Prefiero los errores.

Pregunta: ¿En qué pensaba cuando clavó las manos de aquel chico (otra escandalosa obra suya, "Charlie no surfea", de 1997) a su pupitre escolar?

Respuesta: Me preguntaba qué dolería más: un lápiz ensartado en una mano o repetir primer grado.

A Perfect Day

A Perfect Day

Durante el día de hoy he recibido dos noticias nefastas de índole laboral. Dos proyectos de largometraje en los cuales he estado implicado en los últimos años, y que parecían bastante bien enfilados (sobre todo uno de ellos), han muerto abruptamente. Había escrito un texto más largo, contando detalles dolorosos de ambos fallecimientos, aunque sin nombres, ni fechas... Sólo como una forma de exorcizar mi (nueva) desilusión con el mundo del guión de cine. Eso sí, al terminar me di cuenta de lo inconveniente que resultaba en estos instantes colgar un texto así en Internet. Demasiada gente todavía implicada en dichas batallas, demasiados nudos por atar, flecos que ordenar, dinero en juego, botes de salvamento que fletar en sendos naufragios... Eran guiones transpirados, más que inspirados, esculpidos en piedra y con taladro manual, origen de callos cerebrales, néctar (o eso quiero creer) de reuniones agotadoras, de pactos creativos, de voluntarismo, de jaquecas, de altas horas de la madrugada dándole a la tecla... Fuentes de tensiones personales, de amagos de úlceras, de carruseles psicológicos, de chantajes emocionales.

No os creáis jamás la patraña de quién trate de venderos el supuesto "glamour" del guionista. Este oficio consiste básicamente en aceptar tu papel de parturienta dedicada a entregar bebés a la guillotina. Ocho de cada diez veces. Esas son las cuentas que me salen. Cada guión de largometraje suele constar de unas ciento y pico páginas. Y es frecuente tirarse entre año y pico, y dos años de reescrituras coordinadas con un jefe de desarrollo de la productora que pretende hacer la película. En mi disco duro descansan los restos mortales de unos trece guiones que, tras gestarse, o bien nacieron cadáver o bien fueron vilmente ejecutados pese a su inocencia. Casi siempre por cuestiones (miserias) económicas, malas planificaciones, perspectivas equivocadamente optimistas... En estos últimos años he vivido, sobre todo, de escribir espectros de largometrajes que ahora sólo existen en forma de páginas secretas, las cuales (me temo) jamás serán recordadas por nadie más que por los que sudamos sangre sobre ellas. Sensación extraña esta, la de cobrar por crear todo un caudal de fantasmas fílmicos, "zombies" de papel, momentos de jamás rodados... Pura nada.

Una de las experiencias más patéticas y desoladoras que he experimentado como espectador fue el día en que al asistir en un cine a una escena enormemente parecida a otra incluida en uno de mis guiones, pensé: "Bueno, al menos nadie dirá que fuimos nosotros los que copiamos, ya que está peli se ha estrenado después de la nuestra". Entonces, de pronto, me asaltó la terrible verdad: y es que nuestro guión no se había llegado a rodar, esa película nuestra JAMÁS existiría... Una derrota más, otra de tantas. Lastre nuevo para esa carretilla de historias podridas, en descomposición, cada vez más repleta y pesada, que con esfuerzo arrastramos de mercado en mercado, disimulando nuestro creciente, ya endémico cansancio. Obviando el hedor de tanta ficción cadavérica, mientras intentamos reunir fuerzas para seguir creando, gestando nuevas fabulaciones, aunque, año a año, la nube de moscas que nos acompaña sea cada vez más tupida, hasta el extremo de que ya casi ni nos deja ver donde pisamos. Y así avanzamos: a ciegas... pero, eso sí, cada vez más expertos, si no sabios, sí (¿consuelo?)resabiados.

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In dreams (esta misma noche)

In dreams (esta misma noche)

Estoy en lo que parecen ser los preparativos para unas pruebas de selección de actores de cine. Hay un equipo reducido; apenas el cámara, un sonidista, el director… y yo. Todos visten túnicas con capuchones, cada una de un color diferente: negro, azul, rojo… La del director es la escarlata y cuando lo miro siento un escalofrío al comprobar que sobre su rostro lleva una mascara dorada, inexpresiva, veneciana.

No sé que hago allí, pero también me asusto mucho al comprobar que, aunque les hable, nadie parece verme ni escucharme. ¿Me ignoran a propósito o realmente soy invisible para ellos? Empiezan a entrar los actores que han sido seleccionados para este “casting”. Se les nota muy nerviosos. Para ellos significa una gran oportunidad poder aparecer en una película de este director, que (desconozco porqué lo sé) tiene un prestigio enorme en todo el mundo. La prueba consiste en representar una escena en un decorado de cartón piedra que tenemos frente a nosotros. El “atrezzo” está pintado en distintos tonos de grises, como si estuviéramos viendo una película en blanco y negro. Lo extraño es que cuando el primer actor entra en el decorado y se pone ante la cámara, él también pierde su color, se vuelve monocromático. Al mirarse el cuerpo, ahora en blanco y negro, le entra un ataque de pánico y trata de gritar… pero no le sale voz alguna. El director se abre la capa que le cubría el torso y veo que lleva colgando una grabadora, cuyo botón de “play” aprieta inmediatamente. Lo que sale es una voz gutural, que, en un idioma extranjero desconocido para mí, le indica al actor lo que debe de hacer. “Por eso es tan buen director de actores”, pienso yo. “Les habla en su mismo idioma”. Tras escuchar la voz que sale de la cinta, el actor que, ha parecido entenderlo todo, comienza a representar un incomprensible ritual a base de movimientos espasmódicos, exageradas pausas y miradas intensas al vacío. “¡Ah, ya sé!”, deduzco de nuevo. “Se trata de una película muda, tipo expresionismo alemán”. Pese a esta certeza, sigo sin entender nada, no extraigo sentido alguno de las evoluciones del actor por el escenario. Entonces, como si pudiese leer mis pensamientos, el director me mira y, aprieta otra vez el “play” del cassette. La voz que ahora sale del aparato habla en mi idioma y se dirige a mí de forma directa diciendo: “¿No reconoces esta escena? Pero si la escribiste tú”. “¿Yo?”, replico confuso. “Pues claro”, continúa el director. “Tú eres el guionista de esta película”.

En ese momento suena un estallido procedente del decorado. Al mirar veo el suelo manchado de sangre, justo en el lugar donde se hallaba el actor. El sonidista se me acerca y me dice al oído que el director está tan obsesionado con que los actores respeten sus posiciones que ha colocado minas antipersona en los márgenes de las marcas. Es tan perfeccionista de la puesta en escena que sólo le preocupa la exactitud de los planos; más allá de la composición visual no le atrae nada del cine. Por eso ha terminado haciendo una película muda. Yo asiento y le pregunto: “Pero… ¿y entonces por qué te trae como sonidista?”. Él me mira fijamente (en realidad, es su máscara la que me mira) y se lleva el dedo índice a la boca indicándome “Silencio”. Luego dice: "Te advierto que aquí los listillos lo llevan claro...".

El director vuelve a usar su grabadora para indicar que pase el siguiente intérprete, si bien no aparece nadie más. Todos parecen perplejos: ¿no hay más candidatos? ¿Cómo es posible? Pero si hay cientos de actores deseando trabajar con este director. Una voz, procedente de arriba, dice, con acento gallego: “Se ha corrido la voz de que en tus “castings” estallan los actores y, claro, ya nadie quiere venir”. Al levantar la vista, buscando quien ha dicho eso, me quedo estupefacto al ver a… Javier Bardem, caracterizado como Ramón Sampedro, tumbado en su cama, y flotando ésta en el aire a varios metros por encima del suelo. Enfadado, el director se arranca la máscara y veo que el rostro que había debajo es el de… Isabel Coixet, con sus gafitas y sus facciones de niña eterna. “¡Tú cállate Pequeño Nemo y sigue jugando!”, le grita “la directora” a Bardem/Sampedro.

Entonces, me doy cuenta de que el recinto en el que estamos es un enorme polideportivo, con canastas de baloncesto a cada lado. Bardem/Sampedro ahora tiene una pajita en la boca, sopla y por ella sale una burbuja de jabón que crece y crece hasta convertirse en… una pelota de baloncesto. La cama vuela hasta aproximarse a una de las canastas, y Bardem/Sampedro, con gran habilidad, encesta la pelota tras darle unos cuantos toques con su calva. Impresionado ante semejante hazaña baloncestística, no puedo evitar el arrancar a aplaudir enfervorecidamente. De pronto, noto azorado que todos clavan sus miradas en mí. Por el ceño fruncido de Coixet deduzco que mis aplausos no han sentado nada bien. La directora (quién desde que se quitó la máscara ya no precisa del “cassette” para hablar) me dice que aunque no haya actores disponibles el “casting” debe continuar, la película no puede dejar de hacerse por esa minucia. Así que me pide… que salga yo a escena. Temblando de miedo, le recuerdo que no soy actor, pero ella replica iracunda que si un guionista es incapaz de responsabilizarse de lo que ha escrito, ¿quién va a confiar entonces en él? “¡Sal inmediatamente a defender tu escena!”, grita Coixet. Me resisto, pero ella y el resto de los asistentes me rodean amenazadoramente, como si estuvieran remedando la angustiosa escena de “Eyes Wide Shut” en la que Tom Cruise es acorralado por los enmascarados miembros de la secta orgiástica. Suplico a Coixet que al menos desactive las minas que ha sembrado por todo el escenario, después de todo yo no soy actor… no puede exigirme lo mismo que a los demás. La directora esboza uno de esos mohines, tan suyos, gira a continuación sus ojos como si fuera Marty Feldman, y me dice: “Ah, se siente… no haber elegido el camino del Arte”.

Abatido, avanzo con la mirada baja hacia el decorado. En cuanto entro en él, compruebo como mi cuerpo se vuelve grisáceo. Incluso mis movimientos parecen extrañamente arrítmicos; parezco un personaje de Murnau. Me giro en dirección a Coixet y le ruego por última vez que me deje salir de allí. Inflexible, me grita: “¡Arruíname el plano y reventarás!”. Dándome cuenta de que no hay forma de escapar del atolladero, comienzo a moverme tratando de emular al actor fallecido “en acto de servicio”. De hecho, ahí delante veo el viscoso manchurrón rojo en que quedó convertido gracias a una de las minas de Coixet. Muevo los pies con cautela, temiendo que cada paso sea el último de mi vida. De pronto, veo un pegotito de puré de guisantes caer al suelo (chof), y luego otro y otro. “Sigue ese rastro y no te pasará nada”, me dice una voz desde las alturas. Vuelvo a alzar la mirada y veo de nuevo a Bardem, en su cama voladora, sólo que ahora ya no es Ramón Sampedro... si no la niña de “El exorcista”. Su caracterización ha cambiado completamente: pelo alborotado, rostro blanquecino y cubierto de cicatrices, resto de babas verdes alrededor de su boca… Viste un camisón blanco y, para mayor exhibición interpretativa, su cabeza efectúa impresionante un giro de 360º. “Qué gran actor…”, pienso. Con timbre demoníaco, Bardem/Linda Blair me dice: “Mis fluidos son seguros, ¡síguelos!”, y, acto seguido, se pone a vomitar cual surtidor, dibujando en el suelo una extraña forma geométrica.

Ahora estoy más tranquilo. Sé que, pese a su aspecto diabólico, Bardem/Linda Blair es de fiar; no tengo más que seguir esa ruta verde para salir indemne de la prueba. Rabiosa, Coixet le propina una patada a la cámara y se aleja a grandes zancadas, mascullando: “Bah, ¡el cine es un arte menor!”. Miro a Bardem/Linda Blair agradecido y le pregunto porqué me presta ayuda, y él responde: “Es que ahora quiero convertirme en director… la interpretación ya no tiene alicientes para mí”. Y yo entiendo perfectamente a lo que se refiere. “Después de todo, como actor ya ha llegado a lo más alto”, pienso. “Al techo de este polideportivo”.

Imágenes inolvidables

Imágenes inolvidables

Yo mismo me sorprendo a veces del grado de placer visual que me pueden llegar a proporcionar las imágenes procedentes del universo "pulp". La reunión de ilustraciones delirantes y, con frecuencia, poco mañosas, títulos descabellados, excesivos, y esas arruguitas tan irresistibles que dan fé de su añeja autenticidad pueden conducirme hasta la puritita catarsis voyeurística.

Tengo el disco duro atiborrado de imágenes de estas y una de mis mejores fuentes de rapiñeo en estos últimos años ha sido esta página. "Pulp Fiction Postcards", es decir, traducido: el paraíso del amante de la cultura popular, el grafismo menos cuerdo y el imaginario de género más abisal.

A lo loco y con la cara de otro

A lo loco y con la cara de otro

De BBC Mundo.com

Cuando John Travolta y Nicholas Cage intercambiaron sus rostros en la película “Face/Off", la mayoría del público pensó que se trataba de una fantasía inalcanzable. Pero estaban equivocados. En Estados Unidos, ya se han efectuado transplantes de rostro a cadáveres donados para investigación médica. Ahora están esperando aprobación para hacer lo mismo con personas que sufren alguna desfiguración.

El "Rostro del Futuro" es precisamente el tema de una exposición recién inaugurada en el Museo de la Ciencia de Londres. La muestra destaca cómo la tecnología digital puede ser utilizada para "mejorar" un rostro. El University College ha desarrollado un escáner de tres dimensiones que permite a los cirujanos experimentar con rostros sin tocarlos. La herramienta fotografía la cara del paciente y entrega más de 50 mil coordenadas con una exactitud de hasta medio milímetro. Sin embargo, aunque entrega miles de posibilidades, este modelo aún no permite rediseñar completamente un rostro.

Otros investigadores aseguran que llegará el momento en que los rostros humanos podrán ser programados genéticamente. Pero por ahora los cambios son restringidos y dejan mucho espacio a la imaginación. "Lo que nos interesa es lo que puede suceder a nivel digital", dice la comisaria de la exposición “Rostro del Futuro”, Sandra Kemp. "Las fotografías de papel ya casi no existen a nivel doméstico. Muchas personas prefieren las cámaras digitales y sus imágenes pueden ser transformadas con PhotoShop. En realidad, la gente altera su rostro todo el tiempo", asegura Kemp. "Estamos siendo condicionados por un rostro digital con el que ningún ser humano puede nacer: suave, angosto, con una mandíbula pequeña, labios gruesos y ojos de comic japonés en el caso de las mujeres"."

Adios a Richard Avedon (3)

Adios a Richard Avedon (3)

Obsesionado con la idea de la "máscara pública", Richard Avedon trató siempre de escarbar en la verdad interior de sus modelos. Según él, igual que en cierto momento la literatura rompió con el mito del héroe y empezó a ofrecer "anti-héroes", la fotografía también puede mostrar "anti-retratos". Este concepto se materializó en imágenes inolvidables como su desolador retrato de Marilyn Monroe, donde la gran diva, literalmente aplastada por la soledad, supuraba una angustia jamás vista en ninguna otro instantánea suya. Así ejemplificó Avedon sus ideas sobre cómo un "clic" fotográfico podía desvanecer la máscara y hacer añicos el límite entre lo público y los privado, entre el interior y el exterior, convirtiendo a un personaje en persona.

«Yo he trabajado con una serie de noes: no a una exquisita luz, no a una cuidada composición, no a la seducción de una pose", manifestaba Avedon en su biografía publicada en 1993. "Y todos estos noes me han forzado a decir un sí cuando yo tengo un fondo blanco y a una persona delante. Entonces es cuando estoy interesado en todo lo que ocurre entre nosotros».

Adios a Richard Avedon (1)

Adios a Richard Avedon (1)

"La fotografía es un arte triste". Richard Avedon.

Famoso por convertir en arte la fotografía de moda, así como por sus penetrantes retratos de personajes célebres, Richard Avedon, de 81 años, falleció ayer en San Antonio (Texas) a causa de una hemorragia cerebral. Justo en el momento de su muerte el fotógrafo se encontraba realizando una serie de insantaneas bajo el título global de "On Democracy" para el semanario "The New Yorker" (publicación para la cual trabajaba en exclusiva desde 1992), consistentes en numerosos retratos tanto de políticos como de ciudadanos de a pie de todo Estados Unidos. La idea era que dicho trabajo apareciese con motivo de las próximas elecciones presidenciales norteamericanas.

Nacido el 15 de mayo de 1923 en Nueva York, y considerado ya desde mediados de los 50 como uno de los diez mejores retratistas del mundo por la revista "Popular Photography", sus trabajos aparecieron en publicaciones como "Harper's Bazaar" (1946-1965) o "Vogue" (1966-1990) y por su lente pasaron todo tipo de personalidades de los más diversos ámbitos, desde Charlie Chaplin, Marcel Duchamp, Buster Keaton, Stravinsky, John Ford (fotografía que aquí incluyo), Andy Warhol, Truman Capote, Brigitte Bardot, Francis Bacon, Twiggy, Jorge Luis Borges, The Beatles, Sofía Loren, los Kennedy y una inacabable etcétera. Pero lejos de ser un mero inmortalizador del "glamour" de sus modelos, Avedon tenía una especial capacidad para captar insospechados matices en ellos. La revista "Time" definió en una ocasión a sus retratos de Eisenhower y Marilyn Monroe, como "instrumentos de distorsión más sutiles y más crueles que el lápiz de ningún caricaturista". Hollywood le rindió homenaje a través de la película "Funny Face" (1957), la comedia musical de Stanley Donen, protagonizada por Fred Astaire y Audrey Hepburn, donde aparecía un fotógrafo de moda claramente inspirado en Avedon.

Adios a Richard Avedon (2)

Adios a Richard Avedon (2)

Avedon empezó a practicar la fotografía a la edad de diez años, y su primer modelo fue nada menos que el compositor ruso Serguéi Rasmaninov, vecino de sus abuelos. En l942 se unió a la US Navy como fotógrafo y nunca se separó de su Rolleiflex y su trípode. En 1959 se publicó la primera antología de sus trabajos fotográficos, "Observations", seguida más adelante por "Nothing personal" (1974) y "Portraits" (1976), entre otras. También inmortalizó a los Beatles para la revista «Look» y realizó carátulas de discos de Jonny Winter y Simon & Garfunkel. En 1978 se organizaron exposiciones retrospectivas de su obra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y en 1995 en el National Portrait Gallery de Londres.

Creador polifacético, más allá de sus retratos de mujeres bellas y figuras relevantes de la cultura y la política (en los cuales, por cierto, rara vez aparecen sonriendo), Avedon también puso su cámara al servicio de temas sociales de lo más árido, como en su serie de fotografias de los huérfanos de Danang durante la guerra de Vietnam, los cadáveres calcinados de Palermo en 1959, o un legendario reportaje en el Hospital Psiquiátrico Estatal de Luisiana (1963) en el cual se hallaba ingresada su propia hermana.

¿Volverá "Rodzilla"?

¿Volverá "Rodzilla"?

Parece que el actor (!), luchador de "wrestling" y estrella mediática arduamente clasificable Dennis Rodman está intentando regresar a la que en su día fue ocupación principal: el baloncesto. Apodado en sus primeros tiempos "el Gusano" por su flexibilidad y sinuosos movimientos bajo el aro, y más tarde "Rodzilla" por su contundencia, el ex-jugador de 43 años que ganó cinco anillos de la NBA con Chicago y Detroit, participó el jueves pasado en una sesión de entrenamiento con los Denver Nuggets, en un aparente intento por regresar a las canchas. Según parece fue el mismo club el que ofreció al siete veces máximo reboteador de la liga el entrenar con ellos con objeto de comprobar su estado de forma de cara a una posible integración en dicho equipo. De no ser así, ya se especula con que el extravagante Rodman, que jugo catorce temporadas y lleva retirado desde el año 2000, buscase un plaza en cualquier otro equipo de la NBA.

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Hay que decir que tras varios años protagonizando todo tipo de escándalos relacionados con su personalidad juerguista, nocturna, pendenciera y ultrasexual, el tatuadísimo ídolo llevaba un tiempo de silencio, moderación, alejamiento del circo del "show business" y ausencia de incidentes. Es de suponer que andaría preparándose para volver sin quedar en evidencia ante las nuevas generaciones. Yo quiero verlo.

Rejuvenecimiento Vaginal con Láser

Rejuvenecimiento Vaginal con Láser

"El Rejuvenecimiento Vaginal con Láser (RVL) es un procedimiento de una hora que no requiere hospitalización, diseñado para mejorar la satisfacción sexual. Según Masters y Johnson, la satisfacción sexual está directamente relacionada con la cantidad de fricción generada. El RVL es la modificación de un procedimiento quirúrgico ginecológico empleado para el tratamiento de la incontinencia urinaria. El Rejuvenecimiento Vaginal con Láser mejora el tono muscular vaginal, su fuerza y control. También disminuye el diámetro interno y externo, remueve el exceso de mucosa y refuerza el cuerpo perineal. En el relajamiento vaginal, los músculos están relajados y carecen de elasticidad, fuerza y control. Los diámetros interno y externo aumentan. Los músculos del perineo son débiles y no tienen suficiente soporte. Bajo estas circunstancias, la vagina ya no se encuentra en su estado fisiológico óptimo. Como resultado, se reduce el placer sexual. El RVL fue diseñado para mejorar la satisfacción de las mujeres que, por cualquier motivo, carecen de la integridad estructural óptima".

Esta y muchas más cosas son las que se aprenden en la página web del Instituto de Rejuvenecimiento Vaginal de Los Angeles.

Son gente seria, parece. "Hemos aprendido mucho escuchando a las mujeres de más de 35 estados y 20 países a quienes hemos atendido", dicen. "Las pacientes que sufren de pérdida involuntaria de orina al toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o al tener relaciones sexuales, pueden corregir su incontinencia urinaria y al mismo tiempo mejorar su placer".

Pues, oye, que sea para bien...

¡Así, así! ¡Que se zurren!

¡Así, así! ¡Que se zurren!

LA CAMPOS LLAMA GILIPOLLAS AL CONSEJERO DELEGADO DE TELE 5

De Periodista Digital.

El Periódico (01/10/04, 08.21 horas)

María Teresa Campos, la reina indiscutible de las mañanas, ha perdido, en dos semanas y media, el trono que ocupó durante las últimas temporadas al frente de "Día a día". La nueva etapa que la popular periodista ha iniciado en A-3 TV con el "Cada día", no está logrando los resultados de Tele 5, donde se despidió con una media diaria del 26,2% de cuota y 1.190.000 incondicionales.

Inés Ballester (TVE-1) y Carolina Ferre (su sustituta en T-5) le han ido comiendo terreno en estas semanas, hasta superarla. Ballester, en el conjunto de España, y Ferre, en Catalunya. Según datos de Sofres en España, en la franja horaria en la que coinciden las tres (de 12.00 a 14.00 horas), "Por la mañana" (TVE-1) ha logrado del 9 al 27 de septiembre una media de 22,4%, y "Cada día" de Campos (A-3), el 20,6%. Muy cerca de ésta aparece "Día a día" (T-5), con un 20,3%.

Una razón que explica esta floja entrada de Campos, tras años de líder, es el poco tirón de "La granja", que presenta su hija Terelu, algo que se refleja en los debates sobre el "reality" que ofrece cada mañana. En cambio, "Gran hermano 5" sí logra un mayor seguimiento, lo que también se evidencia en los coloquios de T-5. Esta caída ha puesto nerviosa a Campos, tal como demostró el lunes, quien en un insólito discurso, insultó al consejero delegado de Tele 5, Paolo Vasile (aunque en ningún momento dijo su nombre). Campos respondía un comentario de Vasile sobre lo bien que les fue la salida de la periodista, porque está en declive. "He ganado cuatro o cinco puntos y tú has perdido seis, gilipollas", replicó en antena Campos.

Si estás bajo de energía...

Si estás bajo de energía...

... ¡pues ponte una cazadora solar!

Se trata de una prenda indicada no sólo para conservar el calor corporal hasta en los ambientes más gélidos, sino, además, para recargar gracias a sus "bolsillos energéticos" desde teléfonos móviles hasta consolas portátiles, pasando por agendas electrónicas, lectores de MP3, etc. La chaqueta cuenta con paneles fotovoltaicos situados sobre los hombros y en la espalda, que tras convertir los rayos del sol en eléctricidad, almacenan ésta en unas minibaterías ocultas dentro de la prenda. Vamos que con sólo ponértela puedes sentirte como el mismísimo inspector Gadget... o, mejor, como un agente de S.H.I.E.L.D (ojito al gesto de Madelman que se le ha quedado al nota de la foto).

Obviamente, pronto la empezarán a usar tanto los informáticos adictos a estar conectados cuando salgan de acampada, como los espías de misión en zonas con climas chungos. Más información y divertidas animaciones aquí.

A propósito de Kore-eda (5)

A propósito de Kore-eda (5)

Las tres películas que conozco de Hirokazu Kore-eda giran alrededor de las mismas obsesiones: memoria y olvido, catarsis y perdón, ausencia y evocación, verdad y fantasía... Según he leído el cineasta quedó muy marcado al compartir su infancia con su abuelo aquejado de Alzheimer, la enfermedad que nos despoja de los recuerdos, que borra nuestro pasado. De tener esto en cuenta podríamos concluir que su filmografía no representa otra cosa que un intento de exorcizar aquellas dolorosas experiencias infantiles. Como ocurre siempre que uno se enfrenta a la obra de un verdadero talento, supongo que (por fortuna) dicha conclusión resulta facilona e insuficiente. Lo que sí deviene transparente es que para Kore-eda, hasta ahora, la esencia del cine parece estar ligada a la representación de la memoria en relación con la experiencia de la muerte, sea ésta propia o cercana. Y por lo poco que conozco de “Nobody Knows” (en la foto) todo parece indicar que en este su cuarto largometraje ha continuado fiel a sus temas.

Para finalizar este pequeño repaso a la figura de Kore-eda os dejo una serie de enlaces que pueden servir de introducción a su mundo. Primero, aquí tenéis un jugoso artículo de TIME Asia centrado en la labor de Kore-eda como productor de dos jóvenes y prometedores directores nipones, Yusuke Iseya y Miwa Nishikawa. En cuanto a entrevistas con él, resultan particularmente reveladoras dos de ellas aparecidas en la revista Indiewire, una a propósito de Maborosi y otra sobre After Life. Por último, su página web oficial se encuentra aquí, y aunque está casi toda en japonés, tiene imágenes bonitas y algunos links a explorar.

A propósito de Kore-eda (4)

A propósito de Kore-eda (4)

Su pasado como prestigioso documentalista televisivo volvió a resultar evidente en el siguiente largometraje de Kore-eeda, "Distance" (2001), basado en un hecho real de infausto recuerdo: el atentado perpetrado en el metro de Tokio con gas sarín por la secta llamada "El arca de la verdad". La película nos emplaza tres años después de la masacre. Mientras una voz en off rememora los detalles de aquel acontecimiento, la imagen nos va presentando varias acciones paralelas protagonizadas por distintos personajes, los cuales sólo tienen una cosa en común: son amigos o familiares de algunos de los miembros de la secta. Poco a poco descubrimos que tras el atentado varios de dichos miembros fueron a su vez asesinados por sus propios compañeros en una aislada casita en el bosque. El grupo protagonista se reúne en dicho bosque para orar y recordar a sus allegados, y cuando deciden regresar a sus casas descubren que les han robado el coche, viéndose obligados a pasar allí la noche, aislados. Entonces aparece un nuevo personaje, un ex-miembro de la secta que habiendo acudido allí con el mismo objeto que ellos, al encontrárselos decide guiarlos hasta la cabaña donde se produjeron los asesinatos.

De nuevo la memoria constituye la materia prima fundamental del cineasta, quien en esta ocasión filma una película mucho más angustiosa en su minuciosidad, y árida en su exploración emocional de los recuerdos confrontados. Remordimientos, dolor, arrepentimiento y mentiras desfilan ante los ojos del espectador de una manera tan desgarrada como ascética, y mediante un estilo que, más que nunca, juega a prolongar las situaciones al máximo, hasta conseguir que el paisaje y los sonidos, unidos a unos enigmáticos "flash-backs", jueguen un papel casi hipnótico.

Comparada con sus dos largometrajes de ficción anteriores, "Distance" es la obra de Hirokazu Kore-eda que te dejá un mayor sentimiento de desolación interior; una oquedad en el estómago y un regomello existencial muy característicos de un estilo en constante depuración, siempre al servicio de un material dramático por completo al margén de los clichés y sobrado de hondura teórica.

A propósito de Kore-eda (3)

A propósito de Kore-eda (3)

Todas las expectativas depositadas en Hirokazu Kore-eda tras su debut con “Maborosi” fueron de sobra confirmadas gracias a su siguiente largometraje, el hipnótico "Wandafuru Raifu" ("After Life") (1998), una insólita historia que transcurre en una suerte de limbo celestial y que permite de nuevo al autor reflexionar con melancolía sobre la vida, la muerte y, sobre todo, la memoria. Fábula filosófica con envoltorio argumental de puro género fantástico pero rodada como si de un documental se tratara, "After Life" es una de las películas más absorbentes, ricas y originales que he visto jamás.

El relato se ubica en una especie de escuela donde un equipo de "funcionarios" acoge e instruye a los espíritus de todos aquellos que acaban de morir. El objetivo no es otro que el ayudarles a reconstruir, a lo largo de una semana, un solo recuerdo de toda su vida, que será el único que se podrán llevar al más allá. Tras elegir ese momento concreto de su existencia, los difuntos deberán rodar, ayudados por sus consejeros, una pequeña película casera basado en el recuerdo que guardan de él. El modo en que Kore-eda desarrolla esta hermosa premisa resulta magistral, mezclando visiones subjetivas, entrevistas a cámara de los protagonistas evocando entre titubeos los momentos más destacados de sus vidas y escenas a medio camino entre lo poético y lo radicalmente naturalista. Poco a poco, según los protagonistas van eligiendo sus recuerdos y confeccionando con ellos sus "cortometrajes", la realidad se va tiñendo de ficción, la memoria de cada uno se contamina de deseos, creando a la postre un confuso magma de verdades y mentiras a la medida de sus respectivos "autores".

"After Life" tiene sus pasajes más emotivos en las escenas centradas en dos personajes incapaces de hallar en sus pasados ni siquiera un recuerdo merecedor de acompañarlos en la vida eterna. Son, por un lado, un anciano que trata desesperadamente de probar que su vida no fue inútil; y, por otro, un muchacho que negándose a escoger dicho momento, anula cualquier responsabilidad sobre lo negativo de sus actos. Fracasos, secretos, deseos no realizados, amores inconfesados... todo lo esperable en la simplicidad de cualquier vida "normal" constituye el tapiz mediante el cual Kore-eda transmite un mensaje lleno de intensidad y candor: la catarsis de la memoria puede justificar tanto lo vivido como lo meramente imaginado.