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Bright Light Film Journal es un revistón de cine "on line" para mear y no echar gota, lo que se dice la pera. Un nivel de textos estratosférico, una selección de temas intachable, un punto de vista crítico siempre afilado y, cómo no, esa versatilidad analítica, esa capacidad todoterreno que tanto echa uno en falta en gran parte de los textos sobre cine escritos en castellano, ya sea en la Red o en papel. Es decir, lo que hace unos años llamábamos una publicación "con actitud".
Apenas un puñado de fanáticos de la animación primitiva recuerda hoy en día quien fue Oswald the Lucky Rabbit. Consultando cualquier enciclopedia de la animación (alguno de mis amigos tiene aún en su poder el libro de Maltin; por Dios, que se identifique y me lo devuelva de una vez) se aprende que este conejillo fue el personaje que sirvió a Walt Disney y a su explotado "amigo" Ub Iwerks para sentar las bases estéticas y humorísticas sobre las que poco después plantarían los pilares de su posteriormente exitoso Mickey Mouse. Concebido en principio para ser un apresurado (y clónico) sustituto del que había sido concebido como personaje estrella de la emergente compañía de Disney, cuando Universal rompió con él, arramplando con los derechos de Oswald y llevándose a todos sus empleados (excepto al leal Iwerks), Mickey no tardó en obtener muchísima más aceptación que su predecesor. Es decir, el sucedaneo derrotó al original, siendo el primero, de los muchos casos que vendrían años después, en que el espabilado Walt rió el último en la agitada industria de los dibujos animados del pasado siglo. 








Esta es la versión íntegra de la crítica de "Entre copas" que aparece este mes en "Fotogramas". La entregué algo más larga de lo que ha salido publicada. Cosas de la compaginación... 
Ayer volví a ver "La otra cara del crimen" ("The Yards") del magnífico James Gray, uno de los cineastas más dignos de seguimiento de estos últimos años. Me pareció una opción perfecta para neutralizar la idiocia navideña predominante; una peli seca como ella sola, de lectura moral turbia, y eso tan difícil que es la coherencia climática absoluta (lo cual engloba desde la iluminación a las interpretaciones), pero sin el menor gramo de espectáculo en todo su metraje 




Esta es la crítica que escribí para "Fotogramas" del excelente nuevo largometraje de Lucrecia Martel, y que, al final, ha quedado inédita.
Una inmensa mayoría de los cinéfagos a los que se les pregunta por su película favorita responden con un amasijo de balbuceos inconexos que no son más que un discontinuo intento de decir un título de largometraje tras otro sin acabar de pronunciar ninguno. Comprensible: demasiadas referencias coaguladas en la sesera como para que escoger tan sólo una resulte una tarea asumible, al menos así de primeras. Yo tengo dos respuestas inmediatas para salir de dicha situación cuando alguien (que normalmente acabo de conocer) me hace esa pregunta. Respuesta namber güan: "No tengo película favorita, sino 100 empatadas en la primera plaza", y, a continuación, paso a recitar cual ametralladora una relación de títulos de pelis que me apasionan, según me van viniendo a la cabeza, sin orden ni concierto (hastaquellegosuhorayoanduveconunzombiseddemalamarcordelsilenciodeunhombrenosferatusarrebatoelfantasmadelparaisoeldespreciolaúltimaolasuspiria...). Lo habitual es que el abrumado interlocutor me detenga antes de llegar a la veintena. Y menos mal... Respuesta namber tu: "¡Vertigo!" (sin acento en la "e").




¿Quién es este tipo de aquí al lado? ¿Eduardo Manostijeras con sombrero y gafas negras? Casi... Caliente, caliente. Se trata de Johnny Deep fotografiado en una pausa del rodaje de la esperadísima "Charlie and the Chocolate Factory"? Es decir, ese "remake" que todos sabíamos desde hace años que, tarde o temprano, Tim Burton acabaría dirigiendo. Como es lógico en estos casos, dado que gran parte del atractivo del proyecto radica en las soluciones visuales que el director y los departamentos de arte hayan encontrado para materializar en pantalla el particular universo de la novela, de momento las imágenes difundidas por la productora escasean bastante en la Red. Pero, paciencia, seguro que con el tiempo irán filtrándose más instantáneas del rodaje; que hoy en día las cámaras son tan minúsculas que resulta poco menos imposible controlar los movimientos de todos los pululantes (o trabajadores) que van y vienen por los rodajes. 



Otra critiquilla repescada de "Fotogramas":
Otra de mis últimas críticas para "Fotogramas". Sobre una peli que abre el apetito.
Esta es la crítica de "El mensajero del miedo" que escribí para "Fotogramas".
El próximo largometraje dirigido por Wes Anderson ("Rushmore", "The Royal Tenenbaums") será la adaptación del libro del enorme Roald Dahl "The Fantastic Mr. Fox". Publicado hace años en España por Alfaguara (serie Morada), al igual que el resto de la obra de Dahl, con el título (especialmente idiota) de "El superzorro", este libro no contó en dicha edición con las ilustraciones originales del habitual Quentin Blake, sino que fueron sustituidas por otras de Horacio Elena (no es lo mismo...).

De El Diario de Cádiz. 
Noticia preocupante, vía Ain't it cool news:
Que no... que finalmente parece que Joss Whedon no va a dirigir ni escribir "X-Men 3". Ooooooooh... Más detalles en Whedonesque.
No, este "post" no tiene nada que ver con Yukio Mishima, lo siento por los leídos... Es que resulta que Andrew Form, productor del reciente "remake" de "La matanza de Texas", ha declarado en una entrevista aparecida en la revista Fangoria, que ya están dándose los primeros pasos para realizar una precuela de dicho film. La premisa cualquiera la podría adivinar: se trata de hacer un película que muestre el "nacimiento" de Leatherface (como si no lo supiéramos ya...) y, más concretamente, el origen de su máscara.
¿Recordáis que Lars Von Trier estaba embarcado en su llamada "trilogía americana" compuesta por la ya estrenada "Dogville", y dos largometrajes más titulados "Manderlay" and "Washington"? Pues bien, ahora parece que el danés va a interrumpir el desarrollo de dicha saga y, antes de rodar su tercera entrega, dirigirá una película de terror llamada "Antichrist". La premisa parece apetecible: ¿qué pasaría si se descubriese que el creador del mundo no fue Dios si no Satán?
Las tres películas que conozco de Hirokazu Kore-eda giran alrededor de las mismas obsesiones: memoria y olvido, catarsis y perdón, ausencia y evocación, verdad y fantasía... Según he leído el cineasta quedó muy marcado al compartir su infancia con su abuelo aquejado de Alzheimer, la enfermedad que nos despoja de los recuerdos, que borra nuestro pasado. De tener esto en cuenta podríamos concluir que su filmografía no representa otra cosa que un intento de exorcizar aquellas dolorosas experiencias infantiles. Como ocurre siempre que uno se enfrenta a la obra de un verdadero talento, supongo que (por fortuna) dicha conclusión resulta facilona e insuficiente. Lo que sí deviene transparente es que para Kore-eda, hasta ahora, la esencia del cine parece estar ligada a la representación de la memoria en relación con la experiencia de la muerte, sea ésta propia o cercana. Y por lo poco que conozco de “Nobody Knows” (en la foto) todo parece indicar que en este su cuarto largometraje ha continuado fiel a sus temas.
Su pasado como prestigioso documentalista televisivo volvió a resultar evidente en el siguiente largometraje de Kore-eeda, "Distance" (2001), basado en un hecho real de infausto recuerdo: el atentado perpetrado en el metro de Tokio con gas sarín por la secta llamada "El arca de la verdad". La película nos emplaza tres años después de la masacre. Mientras una voz en off rememora los detalles de aquel acontecimiento, la imagen nos va presentando varias acciones paralelas protagonizadas por distintos personajes, los cuales sólo tienen una cosa en común: son amigos o familiares de algunos de los miembros de la secta. Poco a poco descubrimos que tras el atentado varios de dichos miembros fueron a su vez asesinados por sus propios compañeros en una aislada casita en el bosque. El grupo protagonista se reúne en dicho bosque para orar y recordar a sus allegados, y cuando deciden regresar a sus casas descubren que les han robado el coche, viéndose obligados a pasar allí la noche, aislados. Entonces aparece un nuevo personaje, un ex-miembro de la secta que habiendo acudido allí con el mismo objeto que ellos, al encontrárselos decide guiarlos hasta la cabaña donde se produjeron los asesinatos.
Todas las expectativas depositadas en Hirokazu Kore-eda tras su debut con “Maborosi” fueron de sobra confirmadas gracias a su siguiente largometraje, el hipnótico "Wandafuru Raifu" ("After Life") (1998), una insólita historia que transcurre en una suerte de limbo celestial y que permite de nuevo al autor reflexionar con melancolía sobre la vida, la muerte y, sobre todo, la memoria. Fábula filosófica con envoltorio argumental de puro género fantástico pero rodada como si de un documental se tratara, "After Life" es una de las películas más absorbentes, ricas y originales que he visto jamás.
Hirokazu Kore-eda ya me deslumbró con su ópera prima "Maborosi no hikari" (1996), conocida internacionalmente como "Maborosi" y que se podría traducir como "Rayos de ilusión"; una pausada maravilla que en su día le valió el Premio Especial del Jurado en Venecia, a medio camino entre la serenidad de un Ozu (esa ausencia de contracampo), el aliento del Angelopoulus menos plomo, y algo de la voluntad quedona de un Hou Hsiao-hsien (de hecho, la banda sonora la firmó Cheng Ming-Chang, habitual en los films del taiwanés).
"Daremo Shiranai" ("Nobody Knows") es la última película de Hirozaku Kore-eda (Tokio, 1962), tal vez el más significativo de los cineastas japoneses recientes (junto con Naomi Kawase, Takashi Miike y Kiyoshi Kurosawa) que todavía permanece completamente inédito en las pantallas españolas. Afortunadamente, su escasa obra la he podido ir siguiendo durante los últimos años gracias a diversos festivales o jornadas dedicadas al celuloide nipón.
La dueña de esta celestial sonrisa de aquí al lado (se me van los ojos y pierdo el hilo de lo que escribo) se llama Laura Smet y es mi última pasión gabacha, la última de la larguísima lista de bellezas tricolores que me roban el corazón en la oscuridad de una sala de cine. Ludivine, Audrey, Virginie... ya son el pasado, mis favoritas de anteayer; el futuro pertenece a Laura, nada menos que la hija de Nathalie Baye y Johny Halliday, actriz turbadora y poseedora de una presencia en pantalla de una intensidad nada común. La descubrí el año pasado en "Les Corps Impatients", un largometraje durísimo en donde encarnaba a una jovencita de belleza extraña que se va muriendo de cáncer mientras ni su novio ni nosotros podemos hacer más que asistir a cómo su vitalidad se marchita inexorablemente a lo largo de un horrible periplo de pruebas médicas. Ella estaba que se salía...
Es normal que los que cubrimos profesionalmente festivales de cine del tamaño del de San Sebastián haya un día en que notemos las fuerzas flaquear, casi siempre suele ocurrir al llegar al ecuador, más o menos. A mí me ha tocado hoy. Escribo estas lineas, lo confieso, con las energías al mínimo, las baterías prácticamente descargadas, las neuronas muriendo como campeonas... Llevo cinco días aquí, viendo unas cinco o seis películas al día, pegándome carreras de un cine a otro para encajar horarios siempre al filo de lo imposible, y sacando algún rato para escribir las notas que al final del certamen (el día 25) me permitan enviar la crónica a "Fotogramas" en cuanto se comuniqué el palmarés. Pasado el ímpetu adrenalínico de los primeros días, el cansancio vence al más pintado y resulta bastante cómico asistir a cómo muchas conversaciones devienen cada vez más confusas y entrecortadas, los nombres de directores o títulos de largometrajes se resisten a venir a la memoria, las miradas se vuelven algo perdidas, los razonamientos erráticos... Eso sí, reconozco mi masoquismo; pese al bajonazo físico y mental de días como el de hoy, los maratones festivaleros me ponen. Y es que aunque me ardan los ojos al final de una jornada, soy capaz de acostarme pateticamente feliz cuando tras un día sin hacer otra cosa que entrar y salir del cine, haciendo recuento, encuentro al menos dos películas que me hayan resultado gratas. Repasando la lista de largometrajes que ya he visto, compruebo con cierto desaliento que llevo más días "malos" que "buenos". A ver si de aquí a la clausura cambia la tónica...
Tres de las películas que me he zampado ya en el festival de San Sebastián demuestran eso de "cría fama y échate a dormir". Se trata de "Vera Drake" de Mike Leigh, "Melinda & Melinda" de Woody Allen y "Notre Musique" de Jean Luc Godard. En los tres casos se respira, desde ya antes de verlas, la desagradable intuición de que la mayoría de los espectadores y críticos tienen decidida su opinión, de que saben lo que van a pensar de ellas, y si les van a gustar o no. El motivo radica en la pereza mental de la mayoría y la tendencia de muchos a convertirse en dócil ganado cinéfilo, intimidados ante el peso o bien de la sacrosanta opinión de ciertos popes o de ciertas supuestas verdades incontestables refrendadas por todas las enciclopedias de cine de "clase A". Da reparo, en definitiva, no sumarse a las opiniones "oficiales"; es lo más seguro, al fin y al cabo, si no cuentas con materia prima conceptual para crear la tuya propia.
Hola, hola, probando, probando... Saludos desde el festival de cine de San Sebastián. Aquí ando, recién salido de ver "The Village" de Shyamalan y noqueado todavía ante la virulencia de esta su nueva y enfermiza parábola criptocatólica, pro-aislacionista y anti-progreso. Se vuelve a confirmar que este señor tristón, monstruosamente dotado para la fabricación de imágenes contundentes y la puesta en escena con fundamento, resulta un elemento ideológico de cuidado; todo un paladín de la emoción panfletaria y síntoma viviente del pánico cerval que late en determinado segmento de la actual sociedad yanqui hacia posibles amenazas externas y el (según Shyamalan, claro) deteriorado futuro moral de la civilización occidental. Estamos ante un artista torturado, contradictorio y con un miedo atroz, casi patológico, a muchas de las cosas implícitas en esta compleja realidad que, nos guste más o menos, nos ha tocado vivir a principios del siglo XXI. Quizá también, no lo niego, este perfil autoral y psicológico tan extremo, unido a su indudable talento visual y su artero uso de efectismos narrativos bien aprendidos, sea lo que le convierte en una de las personalidades más dignas de seguir (por peculiares) del moderno cine americano.
Esta explicación circula desde hace tiempo por la Red, pero, aun sí, a alguno quizá le pille de nuevas. Y es divertida. El texto me lo ha enviado Luis Bustos, vía Microsiervos.
Todo empezó con el libro "The Corporation: The Pathological Pursuit of Profit and Power" de Joel Bakan, un demoledor estudio sobre las tácticas más nocivas empleadas por las grandes empresas para aumentar su poder en las sociedades de casi cualquier país del planeta e influir perversamente en nuestro comportamiento; en suma, influyendo en la realidad, para mal. Ahora la bola de nieve sigue creciendo con su versión fílmica, "The Corporation", el documental dirigido por Mark Achbar, Jennifer Abbot y el propio Bakan. Como ex-economista lleno de resentimiento ante ese mundo, todo lo que leo sobre esta película aumenta mis ganas de verla cuando antes.
Últimamente bastantes directores abren diarios de rodaje "on line" en el momento de comenzar un largometraje, poniendo a disposición de los internautas, en tiempo real, todo tipo de informaciones y materiales relacionados con el "día a día" de la producción. Uno de los más visitados del momento, por razones obvias, es Kong is the King, dedicado al seguimiento de la película que actualmente se encuentra dirigiendo Peter Jackson y que, a día de hoy, se encuentra en su segunda semana de rodaje. Protagonizada por Adrien Brody, Naomi Watts, Jack Black y el gorila gigantesco de rigor, del cual, como es lógico, aún no se ha difundido imágenes, esta nueva versión de "King Kong" promete ser LA superproducción fantástica del año que viene. Al que se le remuevan las entrañas de impaciencia por verla, siempre le queda el consuelo de ir contemplando los pequeños "videodiarios" allí colgados y en los que podemos ver al admirable neozelandés metido en faena.
El título no tiene nada que ver con ninguna aparición de Sara Montiel en la pequeña pantalla, no... Es que resulta que el memorable clásico del terror dirigido por Carpenter en el 1982, tendrá su "remake", en forma, eso sí, no de largometraje sino de miniserie televisiva de cuatro horas de duración. ¿Y quién llevará las riendas de semejante proyecto condenado a la comparación con el (para mí insuperable) original? Pues afortunadamente no un cualquiera, sino nada menos que Frank Darabont. Lo que no está muy claro es si ejercerá sólo de productor ejecutivo o también dirigirá algún capítulo.
Recordando las "hazañas" del "Rat Pack" original (Sinatra, Martin, Davis Jr, & Lawford), en Hollywood ya se comienza a hablar del "nuevo rat pack" formado por Ben Stiller, Owen Wilson, Vince Vaughn, Will Ferrell y Luke Wilson. Y es que, a la chita callando, estos cinco actores han terminado formando una suerte de compañía estable de humor, que aparece mediante diversas combinaciones en algunas de las comedias más prestigiossas y/o efectivas de los últimos años. Mirad la lista: "Zoolander" (Stiller, O.Wilson, Ferrell), "Los padres de ella" (Stiller, O. Wilson), "The Royal Tenebaums" (Stiller, O.Wilson, L. Wilson), "Old School" (Vaughn, Ferrell, L.Wilson), "Starsky & Hutch" (Stiller, O.Wilson, Vaughn, Ferrell), "Cuestión de pelotas" (Stiller, Vaughn), "Anchorman: the Legend of Ron Burgundy" (Ferrel y TODOS los demás en pequeños "cameos"), The Wedding Crashers" (Ferrell, Vaughn y O. Wilson) y "The Wendell Baker Story" (escrita y dirigida por los dos Wilson y con Will Ferrell de invitado). Vamos que no es una teoría sin fundamento, ¿verdad?
Visitar de vez en cuando el magazine online Monster Kid me resulta imprescindible para recibir la dosis de terror "camp" que como incurable aficionado al género necesita mi organismo. El contenido viene a ser el predecible, es decir, como si el entrañable Forrest Ackerman hubiera volcado toda su memoria en la pantalla, y ese "maremagnum" lo hubieran maquetado (con gusto) los responsables de la mítica "Filmfax". Ahora bien, a falta de sorpresas, todo exuda tal amor hacia el material de base, que a veces buceando por sus páginas hasta me emociono y lloro como un chiquillo.
Aunque todavía no se haya producido el comunicado oficial, para algunas fuentes ya parece asegurado: Joss Whedon está "dentro" del proyecto "X-Men 3".
Estoy tristón. Resulta que ayer me puse a revisar unas películas antiguas en VHS para encontrar una que me ha pedido un amigo y descubrí lo que tanto temía desde hace tiempo: muchas de ellas están semipodridas, llenas de "nieve", con fragmentos imposibles ya de ver... Directas a la basura fueron varias. De momento, prefiero renunciar a hacer una inspección más a fondo por las entrañas de mi colección, pero ya estoy preparado para lo peor. Yo que pasé años acumulando cintas, grabando sesiones nocturnas de la tele, completando filmografías... ¿Y ahora, qué?
De Periodista Digital.
Según Hollywood Reporter Charlize Theron se ha hecho pupita durante el rodaje de una de las (supongo que muchas) escenas de acción de "Aeon Flux", la versión en imagen real de las aventuras de la superheroina futurista creada hace años por el animador Peter Chung para el programa producido por MTV "Liquid TV". Afortunadamente la moza no corre peligro pero su lesión en el cuello ha resultado lo bastante grave como para que se suspenda la filmación durante al menos seis semanas. Mira que les advierten que no hagan las escenas peligrosas, pues nada... estas estrellas no aprenden. Y es que, definitivamente, en dibujo animado Aeon era más dura de pelar.
¿Os asustan las ecuaciones? Pues leed, leed...
Tal día como hoy, hace treinta años, este individuo se convirtió en un icono "pop" a costa de una de las mujeres más hermosas del planeta y de la vida que llevaba dentro. También marcó definitivamante la vida y la obra de uno de los cineastas con más talento que han existido, y convirtió una simple canción en un himno al mal rollo.
¿Qué es lo que primero miráis en los "extras" de los DVDs? Yo me voy directo a las "escenas desechadas". Me encanta ver lo que podría haber existido entre esos momentos que ya me conozco de la película tal y cómo se estrenó en los cines.
Mientras nuestros escenarios se incorporan de un tiempo a esta parte al rollo Broadway ("Cats", "El hombre de la mancha", "El fantasma de la ópera"...), aunque sea con tres décadas de retraso; y lo más fresquito que podamos encontrar por aquí sea la adaptación teatral de "El otro lado de la cama" (estreno en septiembre), por ahí fuera juegan mucho más fuerte. Como muestra sirva el ejemplo de "Evil Dead: the Musical", que como su propio nombre indica no es sino la adaptación al escenario y con cancioncillas de la hemoglobínica saga fílmica de Sam Raimi. La cosa promete muchísimo (descuartizamientos y bailes... ¡guau!) más me voy a quedar con las ganas de saber cómo quedan escenas inolvidables como las de la sierra mecánica mientras el actor emite gorgoritos, ya que, de momento, no voy a pasarme por Toronto.
El siguiente "sketch" inédito lo escribí para el programa "Telecompring" del canal Paramount Comedy, cuyo contenido consistía fundamentalmente en anuncios de productos inexistentes y absurdos. Es decir, parodias de las Teletiendas. El programa desapareció hace meses y este guión fue uno de los que nos quedamos a punto de grabar.
En el verano de 2003 el irrepetible cineasta Werner Herzog llegó al lago Ness con la intención de dirigir un documental sobre el mito de la supuesta criatura prehistórica que vive bajo sus aguas. Su título iba a ser “Enigma of Loch Ness”. Paralelamente, John Bailey (director de fotografía de films como “Silverado” o “Mejor imposible”) se encontraba siguiendo a Herzog para dirigir otro documental sobre su vida, su carrera… y su leyenda, claro.
Esta es la crítica que hice en la revista "Fotogramas" de una película que me enloquece, "In the Mood for Love" (aquí se estrenó con el absurdo título de "Deseando amar").
RESUCITAN A LAURENCE OLIVIER.
Desde que se sabe que Brian Singer abandona la franquicia mutante en favor de Superman, flota en el aire la duda de quién será el nuevo piloto del pájaro negro de Xavier. La revista Cinescape ha planteado una encuesta entre sus lectores para encontrar entre todos el director ideal para la nueva entrega de los X Men. Los resultados son interesantes, desde luego, y dicen mucho sobre dónde termina la cinefilia y donde empieza el frikismo comiquero.
Que no se enfaden los homosexuales, que el título de esta entrada es una bromilla inocente. La primera bobada que me vino a la cabeza cuando me enteré ayer (se sabe desde hace días, pero no soy un recolector voraz de noticias) de que el director de la nueva peli de Superman será nada más y nada menos que... ¡Brian Singer! Sí, el niño prodigio, el pequeño genio, el más talentoso abanderado rosa del cine comercial americano. ¿No me digais que no habíais notado el clarísimo subtexto gay de todos sus largometrajes? Es más, me atrevería a decir que las dos pelis de los X Men resultan las parábolas homófilas más inteligente y efectivas que jamás han salido de Hollywood, medio de tapadillo, claro, pero con un mensaje de una transparencia notable.
La revista que más mola, es decir Wired, le dedica bastante espacio en su último número al largometraje "Yo, Robot". La peli aun no la he visto pero Alex Proyas me suele gustar, Will Smith no me repugna (como le ocurre a tanta gente, no sé porqué...) y, en cambio, Asimov siempre me pareció un plasta y un agüillas. Vamos que a lo mejor cuando la vea mi discurso será el contrario al oficial, que tanto se escucha ya: "¡Oh, han destruido la novela!".
No sé si conocéis esta serie, pero ahora que van a hacer la película seguro que oís hablar de ella. Está bastante bien, os la recomiendo.Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/