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Durante muchos años el "country" fue tan ajeno a mi gusto musical como la práctica de deportes de riesgo a mis vacaciones. Eso sí, fue descubrir a Emmylou Harris y la cosa comenzó a cambiar. Con ella me introduje lentamente (fue tras ver una foto suya cuando comencé a sentir cierto interés por su música; ya me conocéis...) y hoy, siempre que nadie me ve, prendo una fogata en mi salón, me planto un sombrero de "cowboy" y me quedo mirando al horizonte (en realidad es tele, pero entorno los ojos con mucha convicción) sintiendo toda la melancolía de la noche en el viejo Oeste.



A los teléfagos les resultará familiar la cara de Martin Mull por sus frecuentes apariciones como inconfundible actor secundario en numerosas "sitcoms" desde hace un par de décadas. Entre sus papeles más conocidos en España destacan sobre todo sus intervenciones en "Roseanne" (donde también escribió algunos episodios) o más recientemente en "Sabrina". Eso sí, para un servidor Mull ya ha pasado a la historia como el co-protagonista, junto a Chris Elliot, de uno de los episodios más memorables de la inaudita "Búscate la vida"; concretamente "Chris gana un famoso". Previamente a su carrera de actor, Mull ya había obtenido cierta repercusión como "stand up comedian", humorista radiofónico, músico y actor de variedades tirando a "arty" (¡si hasta colaboró con Tom Waits!). 

Me he fijado que una cosa que hace mucho la comunidad bloguera es, de vez en cuando, sacarse de la manga el típico concursito-adivinanza en plan "¿a ver si sabéis a qué peli pertenece este fotograma?" o "¿de quién puede ser este cachito de oreja que se ve de refilón en esta foto?". 
Cansado, sin tiempo (para) ni ganas de garabatear nada aquí, más inclinado a aprender algo leyendo otros blogs (mira que los hay buenos) que a engrosar la montañita de inanidades que he ido reuniendo tras meses de egotrip... de pronto, he sentido un fugaz impulso de reaparecer tan sólo para mostraros esta fotico encontrada de la torda del ombligo postmoderno.
En todas las fotos que recuerdo de él aparecía como un señor de aspecto impecablemente bronceado, pelo hacia atrás, camisas de colores claros, a veces estampadas, por supuesto, sonrisa acorazada, y manos ocupadas en tres únicas cosas: tocar el piano, sostener un cóctel o abrazar bellas señoritas (casi siempre en bikini y pareo). Hoy me he enterado que murió hace un par de días, a los 94 años, en su residencia en Hawaii. "Qué demonios...", pensé. "Ese tío sí que supo vivir".



Hunter S. Thompson, creator of 'gonzo journalism,' commits suicide.
Lo dije hace tiempo, cuando acababa de estrenarse, y ahora lo repito, una vez se han confirmado muchas de las mejores expectativas depositadas en él: El misterio de los intervalos de silencio de Rubén Lardín es una de las mejores cosas que le ha pasado a la blogosfera en castellano durante los últimos meses. 



El artista Bobby Neel Adams (yo tampoco entiendo como un artista puede llamarse "Bobby", pero él verá...) un día (allá por los 80) tuvo la ocurrencia de ver qué pasaba si mezclaba imágenes de una misma persona pero pertenecientes a diferentes etapas de su vida (infancia, edad adulta, vejez...). 


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Para las mentes simples (como la mía, la tuya...) hasta hace apenas unos años la búsqueda y optención de información era algo lineal, no arborescente, tentacular, como ocurre desde que casi cualquier hijo de vecino (del primer mundo, claro) tiene acceso a Internet. Eso sí, desde siglos atrás ya hubo cerebros privilegiados que barruntaron el sueño de poder acceder a distintos bancos de datos, sin que la información tuviera que residir obligatoriamente en un solo punto (no sé si me explico, derrapo ya un poco a estas horas). El caso es que ya en el siglo XVI el ingeniero militar y humanista Agostino Ramelli dejaba atónitos a sus coetáneos describe en "Le Diverse et Artificiose Machine" (Paris, 1588), un bello libro sobre artefactos e invenciones de la época (muchas de las cuales jamás se llegarían a fabricar), una "rueda de libros" que, echándole un poco de imaginación, podríamos definir como el más lejano antepasado de la actual ciberjungla de la información.


Ayer murió Frank Kelly Freas, ilustrador cuyo nombre apenas sonará a un puñado de aficionados a la ciencia ficción, pero cuyas imágenes han salpicado, durante varias décadas, algunos de los más importantes hitos literarios del género. Nació en 1922 en Nueva York, Freas comenzó su carrera como dibujante en 1950 cuando, animado por un amigo, decidió enviar a la revista "Weird Tales" alguno de sus trabajos de clase en la escuela de arte. Cuando le compraron una de dichas ilustraciones Freas optó por dedicarse de lleno a dicho campo, en donde destacaría por su colaboración con el legendario John W. Campbell. Sus portadas y dibujos en blanco y negro decoraron revistas como "Astounding", "Planet Stories" o "Analog" desde 1953 hasta el 2001, mas de 48 años de dedicación que le convierten en uno de los artistas cuya impronta ha marcado más decisivamente la evolución visual del género. También realizó ilustraciones para el programa espacial de la NASA y la revista MAD. 
MUERE SUSAN SONTAG
Me entero gracias a El misterio de los intervalos de silencio, el recién estrenado "blog" de Rubén Lardín, de la existencia de "XXX 30 Porn-Star Portraits", de Timothy Greenfield-Sanders, un libraco que desde ya, ya, ya... quiero. Como haría el bobo tratando de escribir un texto más certero y salao que el de este curtido fanzinero, ensayista fronterizo y más cosas, aquí os lo endoso tal cual, además de recomendaros, de paso, que os deis un garbeo por allí. 
Del humorista infiltrado en el mundillo artístico Maurizio Cattelan (este de la izquierda; vaya napia que gasta, eh) ya hablé aquí a propósito de sus entrañables niños ahorcados y aquel legendario sumo pontífice (Wojtyla concretamente) espachurrado por la caída de un meteorito, y cuya gira por las ferias de todo el mundo encontró su momento de mayor éxito en, cómo no, Varsovia, donde son más papistas que el Papa (me parto...). 



Sólo hay una cosa que excite más mi naturaleza morbosa y "pop" que asistir a la decadencia y humillación pública de una estrella, otrora adorada (véase Farrah, Rourke, etc). Y es... asistir a la decadencia y humillación pública de quien jamás llegó a ser una estrella, aunque ella (o él) se lo creyesen. Tal es el caso de Anna Nicole Smith, ese lugar común de la cultura basura de finales de los 90, muñeca hinchable sin apenas rastro de actividad cerebral quien, tras llevárse al otro barrio a aquel supermillonario montado en sus cántaros de leche (que le quiten lo bailao al fósil), inició un suculento proceso de autodestrucción que la convirtió en algo así como la versión "cartoon" y(aún más) abisal de Jane Mansfield. Tras ponerse hipopótamo, convertirse en una planta química ambulante y frecuentar la U.V.I un par de veces (¡la perdemos, la perdemos! ¡Desfibrilador, ya! ¡Uno, dos, tres...! ¡Ahora! ¡Chassssssss!), la vacaburra parecía haber enderezado algo su simulacro de vida volviendo al "caldelabro" (esta referencia los no españoles no la pillaréis, lo siento) gracias a un "reality show" hilarantemente vejatorio, al mismísimo borde del encefalográma plano (Paris Hilton es Doris Lessing al lado de ella). 

... estoy deseando que salga de una vez a la venta "With the Lights Out", la espectacular cajota de 3 CDs + 1 DVD de Nirvana. Ese va a ser mi autoregalo adelantado de Reyes, el obsequio que tanto me merezco por haber sido bueno este año, tragándome los suficientes sapos y culebras como para que nadie deje de considerarme un tipo civilizado (cada vez menos, eso sí), pese a las monumentales ganas que en ciertas ocasiones me han entrado de partir alguna que otra cara. ¿Por dónde iba? Ah, sí... la caja de Nirvana, ejem. Pues al parecer "With the Lights Out" es una gargantuesca recopilación de 81 grabaciones, de las cuales (atención) son inéditas nada menos que... ¡68! Vamos, la repera.




Acabo de enterarme de que hace apenas un par de días se cumplió el 66 aniversario de la mítica emisión radiofónica de "La Guerra de los Mundos" adaptada y dirigida por el por entonces joven genio Orson Welles.

We are the nobodies / we wanna be somebodies / when we're dead, they'll know just who we are
Nacido en Grenoble el 19 de mayo de 1946, André René Roussimoff ha pasado a la historia del "show business" y de la lucha libre (particularmente en su variante "comercial" norteamericana) con un apodo tan simple como esclarecedor: "André el Gigante". A los adictos a la cultura de masas su nombre nos evoca imágenes delirantes de enfrentamientos legendarios dentro de los cuadriláteros del colorista circuito de la WWF; es decir, el circo del "wrestling", grandilocuentemente "naif" modalidad de espectáculo a caballo entre el comic de superhéroes en vivo y el teatrillo de "grand guiñol" apto para todos los públicos. En ese ambiente de infantiles bravuconadas, de violencia inofensiva de puro hiperbólica, André fue, con diferencia, el luchador más querido a lo largo de varias décadas, sólo eclipsado brevemente por su único posible sucesor en el corazón de los niños: el ciclón amarillo, Hulk Hogan; otra estrella mediática cuyas míticas "performances" junto a André el Gigante (foto) marcaron auténticas cimas de popularidad para el "wrestling". Qué tiempos aquellos, allá por los inicios de Tele 5, en que pudimos disfrutar en España de tan entrañable carnaval de golpes fingidos...
Ahora mismo en Eurosport, torneo de Zurich de tenis. Se enfrentan Daniela Hantuchova y Maria Sharapova. Traduzco a lenguaje-testosterona: "Guapa" contra "Más guapa". Llevo un buen rato viendo el partido y no tengo ni la más remota idea de quién gana, ni por cuánto. Y mira que me gusta el tenis. Eso sí, no me cabe duda de que la entrega de ambas rusas es irreprochable. Por algo llevan más de una hora empapaditas de sudor. Daniela, que ha ganado unos kilitos últimamente (¡bien!) viste de rojo y Maria (más pecosa que nunca) de plateado. Y... y..., en fin, que poco más tengo que decir excepto que me largo corriendo al sofá, que ya estan a punto de volver a la pista.
De Kirsten Johnson ya hablé aquí en su día a propósito de su desconcertante serie de oleos sobre guiñoles hechos con calcetines. Ahora bien, que conste que esta artista no sólo se dedica a la pintura bufa sino que también trabaja con texturas emocionales bastante más serias y hasta depresivas. En su obra abunda la gente o bien inexpresiva, a veces en estado de semicatatonia, o bien poseída por un lenguaje corporal dislocado, como arrugada por fuera y por dentro... Lienzos que en cualquier caso supuran soledad, pesadumbre y vacío afectivo, y cuyo visionado provoca sensaciones malsanas debido a su continuo recurso al hiperrealismo grotesco, al retrato patético, a veces despiadado. Aun pecando de cierta pose torturada-efectista algo más obvia de lo conveniente, Kirsten Johnson se mueve en un territorio de abatimiento que, lo siento, a mí me hace disfrutar de lo lindo. Me encanta la aflicción; qué le voy a hacer.
MUERE CHRISTOPHER REEVE
¡Odio a la gente con talento! ¡Y si encima son capaces de demostrarlo en diversos campos, pues peor todavía! Además de inolvidable actor cassavetiano y mundialmente famoso "alter ego" del catódico teniente Colombo, Peter Falk es un artista plástico nada despreciable como queda demostrado en esta página dedicada a recoger numerosas litografías, dibujos y bocetos suyos.
Así de memoría, a borbotones: "Mujercitas", "Colorado Jim", "El gran Houdini", "Psicosis", "El Danubio rojo", "Scaramouche", "Diamantes a gogó", "El príncipe valiente", "Harper, investigador privado", "Tres en un sofá", "La niebla", "Viviendo su vida", "Safari", "Sed de mal", "Los vikingos", "El mensajero del miedo"... Bye, princesa Janet; pasión de caballeros y obsesión de psicópatas, todo ojos, cuello y pómulos. Bella entre las más bellas. Adios.
Parece que el actor (!), luchador de "wrestling" y estrella mediática arduamente clasificable Dennis Rodman está intentando regresar a la que en su día fue ocupación principal: el baloncesto. Apodado en sus primeros tiempos "el Gusano" por su flexibilidad y sinuosos movimientos bajo el aro, y más tarde "Rodzilla" por su contundencia, el ex-jugador de 43 años que ganó cinco anillos de la NBA con Chicago y Detroit, participó el jueves pasado en una sesión de entrenamiento con los Denver Nuggets, en un aparente intento por regresar a las canchas. Según parece fue el mismo club el que ofreció al siete veces máximo reboteador de la liga el entrenar con ellos con objeto de comprobar su estado de forma de cara a una posible integración en dicho equipo. De no ser así, ya se especula con que el extravagante Rodman, que jugo catorce temporadas y lleva retirado desde el año 2000, buscase un plaza en cualquier otro equipo de la NBA.
Obsesionado con la idea de la "máscara pública", Richard Avedon trató siempre de escarbar en la verdad interior de sus modelos. Según él, igual que en cierto momento la literatura rompió con el mito del héroe y empezó a ofrecer "anti-héroes", la fotografía también puede mostrar "anti-retratos". Este concepto se materializó en imágenes inolvidables como su desolador retrato de Marilyn Monroe, donde la gran diva, literalmente aplastada por la soledad, supuraba una angustia jamás vista en ninguna otro instantánea suya. Así ejemplificó Avedon sus ideas sobre cómo un "clic" fotográfico podía desvanecer la máscara y hacer añicos el límite entre lo público y los privado, entre el interior y el exterior, convirtiendo a un personaje en persona.
Avedon empezó a practicar la fotografía a la edad de diez años, y su primer modelo fue nada menos que el compositor ruso Serguéi Rasmaninov, vecino de sus abuelos. En l942 se unió a la US Navy como fotógrafo y nunca se separó de su Rolleiflex y su trípode. En 1959 se publicó la primera antología de sus trabajos fotográficos, "Observations", seguida más adelante por "Nothing personal" (1974) y "Portraits" (1976), entre otras. También inmortalizó a los Beatles para la revista «Look» y realizó carátulas de discos de Jonny Winter y Simon & Garfunkel. En 1978 se organizaron exposiciones retrospectivas de su obra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y en 1995 en el National Portrait Gallery de Londres.
"La fotografía es un arte triste". Richard Avedon.
Sin el menor pudor me lanzo a birlar este curioso texto del más que interesante y muy bien escrito "blog" de la señorita Ten Brinken, una joven mandrágora condal consagrada a lo "gótico" (en sus muchas formas) y cuyo diario resulta una lectura de lo más disfrutable si os atrae la cosa decadente, sofisticada y oscura. Ahí va:
Pedro Berruezo e Isabel García, alias John Tones & Chili Temple, alias el Focomelo y la Focomela llevan años ofreciendo diversión, soltura y pensamiento descuajaringado desde las trincheras de los más diversos medios: fanzines míticos como "Dejad que las niñas se acerquen a mí", varios libros sobre cine fantástico, proyectos musicales en continua mutación...
El animador Frank Thomas, uno de los legendarios "nine old men" que pusieron los pilares de la compañía fundada por Walt Disney, murió el pasado miércoles a la edad de 92 años. La importancia de Thomas en el desarrollo del arte de los dibujos animados resulta imposible de transmitir en un pequeño texto como este.
La humanidad se divide en dos grupos: aquellas personas que al escuchar el nombre "Boris", inmediatamente les viene a la cabeza el apellido... "Izaguirre". Y aquellos otros (más "guays", sobra decirlo) que en quien piensan es en el ilustre señor de aquí al lado: el icono máximo del horror fílmico, el monstruo con facciones de adoquín, el gran William Henry Pratt, alias "su majestad Karloff".
A partir de mediados de octubre el genial John Cleese usará su página web para mostrar al mundo una serie de pequeños sketches de unos tres minutos, escritos y dirigidos por él durante estos últimos meses y sin ningún afán de lucro. Dice que los ha concebido con total libertad y ajeno a factor comercial alguno.
Se muere gente importante y desde aquí no me suelo hacer eco de ello. Las razones son, por un lado, que os supongo ya suficientemente informados de dichos fallecimientos a través de los medios de comunicación más diversos y no veo el interés en emplear un espacio aquí en insistir con noticias tan difundidas; por otro, la realidad es que muchas veces sobre dichas personalidades muertas tengo pocas ideas nuevas o sentimientos que aportar más allá de las típicas frases alrededor de la lógica tristeza ante la pérdida de gente con talento. Es por ello que, por ejemplo, de los recientes fallecimientos de mitos como Jerry Goldsmith, Fay Wray o Elmer Bernstein no incluyese aquí en su momento mención alguna. Leí necrológicas muy buenas de ellos en las suficientes publicaciones "mainstream" y en otros "blogs", como para convencerme de que no tenía mucho sentido machacar al posible visitante de "Un toque de azufre" con más textos sobre dichos mitos. Hoy, sin embargo, sí que voy a detenerme a recordar a alguien recién fallecido, del cual, sospecho, muy pocos tendréis ocasión de leer ningún artículo que valore su figura y lamente su desaparición.
Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable.
Me enamoro fácilmente de las patinadoras sobre hielo. ¿Me pasa sólo a mí? ¿Soy raro? ¿Eh? Me da igual… Quién no sienta pellizcos en el corazón viendo cómo se deslizan y vuelan ángeles como Michelle Kwan, Sasha Cohen o Shizuka Arakawa es que tiene el alma calcificada. Punto.
Hope of States es el grupo que más escucho en este momento, tanto que no recuerdo una fascinación semejante desde los días en que descubrí a Radiohead o Mercury Rev. Las doce canciones que integran “The Lost Riots”, el disco de debut de esta banda inglesa, dan como resultado una desconcertante y virtuosa ensalada de influencias y tonos, aunque uniformizada por una actitud solemne, épica y majestuosamente emocional que, si bien los fanáticos del “garage” juzgarán seguramente como impostada y altiva, en cambio a mí que siempre babeé con las tendencias sinfónicas y la grandilocuencia de eso que algunos llaman rock “universitario” o “de tesis”, no deja de sumirme en un extasis sólo comparable al producido por la escucha continuada de “The Bends”.
Si Norah Jones te arrulla tanto que puede llegar a resultar narcótica, si Diana Krall te agrada, claro, pero también te empalaga un poco, si empiezas a sospechar que bajo tanta vocalista sensible de última generación lo que hay en realidad es un poco de cuentitis y laxitud interior... ha llegado el momento de escuchar a Rebekka Bakken.
Se puede decir que Gregory Crewdson es el fotógrafo que más me pone de un tiempo a esta parte. Es un tipo que monta unos decorados detalladísimos y se gasta un pastón en iluminarlos para obtener algo semejante a lo que serían fotográmas aleatorios de inexistentes películas de misterio, típicamente americanas, eso sí. Y casi siempre preñadas de una atmósfera lúgubre, enrarecida, turbadora... lynchiana para entendernos. Otros referentes podrían ser la incómoda cotidianidad de Edward Hopper, la mirada tan etérea como macabra de Cindy Sherman o la maldad conceptual de Duchamp.
Dice mi amigo Nacho Faerna (escritor y guionista de cine y televisión) que anoche acudió a ver la actuación de Ute Lemper en Madrid y salió con la maquinaria en ebullición. Normal…
¡David ha adoptado un gato! Se lo encontró maltrecho en los soportales de su urbanización y decidió llevárselo a casa. El animal está viejito pero sano y parece muy civilizado. Debió perderse o haber sido abandonado ya que se mueve por el apartamento como quien ha vivido siempre en plan casero. David le ha puesto Bilbo, en un arrebato de lucidez freak. Da ternura, ¿eh?Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/