
Hacía un tiempo que no andaba precisamente contento con Blogia. Temporadas en las que la entrada aquí se hacía imposible, lentitud creciente a la hora de acceder a las distintas secciones del "blog" desde el menú de Administración, limitaciones e incomodidad en el manejo de imágenes... En suma, el cariño inicial hacia lo que consideré en su día la más sencilla herramienta para iniciarse en esto de los "blogs" llegó un momento en que fue convirtiéndose en inequivoca frustración ante los obstáculos cada vez mayores para mantener este sitio mínimamente actualizado (bajones míos de interés aparte, claro).
¿Habéis dejado de planchar vuestras camisas para que os hagan juego con la cara? ¿En vez de patas de gallo tenéis ya un verdadero corral alrededor de los ojos? Pues he aquí el cachivache definitivo para que no acabéis convertidos en una réplica de Lola Gaos. Tranquilos, que no es la máscara del Dr. Doom, ni de un pariente blanco de Darth Vader, no...
Durante muchos años el "country" fue tan ajeno a mi gusto musical como la práctica de deportes de riesgo a mis vacaciones. Eso sí, fue descubrir a Emmylou Harris y la cosa comenzó a cambiar. Con ella me introduje lentamente (fue tras ver una foto suya cuando comencé a sentir cierto interés por su música; ya me conocéis...) y hoy, siempre que nadie me ve, prendo una fogata en mi salón, me planto un sombrero de "cowboy" y me quedo mirando al horizonte (en realidad es tele, pero entorno los ojos con mucha convicción) sintiendo toda la melancolía de la noche en el viejo Oeste.
El descubrimiento de Pricenoia caerá como agua de mayo sobre todos aquellos que cada vez que realizan un pedido a Amazon (la yanqui, of course) se comen el coco pensando si en alguna de las otras sucursales del chiringuito del Bezos (la gabacha, la albión, la japo...) ese mismo producto se encontrará más barato y estás haciendo el primo comprándolo en la "Madre de Todas las Cibertiendas". Lo que pasa es que da tanta pereza ponerse a recorrer todos los Amazon, tecleando una y otra vez lo mismo, ¿verdad? 
Stop Bullyying Now es una serie de dibujos animados producida para Internet (es decir, en Flash) que trata alrededor del eterno problema de la violencia ejercida dentro de las aulas por algunos alumnos sobre otros más débiles. Es decir, lo que ahora hasta nosotros los hispanohablantes comenzamos a conocer con el término anglosajón "bullyying", y que de toda la vida habíamos llamado "el problema de los matones de colegio".
Mi amigo Pedro y yo nos conocemos desde hace unos quince años. Me resulta imposible recordar cuántas conversaciones mantuvimos en los días en que llevaba la sección de comics de la librería "El Aventurero". Los temas os los podéis imaginar: cine y literatura fantástica, tebeos, arte raro... Hace tanto tiempo de eso que, aunque cueste creerlo, por entonces ni siquiera llevaba esas gafas de pasta que con el paso de los años acabarían convirtiéndose en su inconfundible seña de identidad; eso sí, lo que tengo claro es que él comenzó a usarlas antes que yo, antes que todos vosotros, seguro.



He observado que cuando manifiesto mi escaso, por no decir nulo, entusiasmo ante la conclusión de la saga de Lucas, en ciertos circulos digamos "frikis" se me mira con ojillos ladeados, es decir como mal. Parece que reconocer lo lejos que te pillan a estas alturas, emocionalmente hablando, los vericuetos genealógicos de Skywalkers, Kenobis y demás, sea o bien una traición hacia determinada variante "peterpanista" de entender el ocio audiovisual, aferrada como a un clavo ardiendo a la nostalgia "naif", o bien una forma de hacerte el interesante, separándote de esa masa generacional cuyo corazoncito colectivo se asume ligado de por vida a la cosa galáctica. Que piensen (pensad) lo que quieran... pero lo cierto es que a mí hace años que los jedis me la traen al pairo, y que la bajona provocada por "La amenaza fantasma" fue tal que en ningún momento he albergado esperanza alguna de que posteriores entregas me proporcionasen nada parecido a esa catarsis retroemocional, ese fugaz vistazo al perdido paraíso infantil, que (lo reconozco) todos los devoradores de cultura popular buscamos obsesivamente una vez ingresamos en la vida adulta.

... esta discreta funda para teléfonos móviles, confeccionada con auténtico cuero cabelludo de "wookie" (supongo que muerto; no me imagino a Chewaka vendiendo abnegadamente su mata de pelo cual Jo de "Mujercitas", para llegar a fin de mes debido a su escaso sueldo como contramaestre del "Halcón Milenario"). Este y otros adminículos de similar utilidad se pueden adquirir aquí. La apoteósis de la retención anal, vaya.
EL NAUFRAGO DEL PIANO

EL VERDADERO ROSTRO DE TUTANKAMÓN
A los teléfagos les resultará familiar la cara de Martin Mull por sus frecuentes apariciones como inconfundible actor secundario en numerosas "sitcoms" desde hace un par de décadas. Entre sus papeles más conocidos en España destacan sobre todo sus intervenciones en "Roseanne" (donde también escribió algunos episodios) o más recientemente en "Sabrina". Eso sí, para un servidor Mull ya ha pasado a la historia como el co-protagonista, junto a Chris Elliot, de uno de los episodios más memorables de la inaudita "Búscate la vida"; concretamente "Chris gana un famoso". Previamente a su carrera de actor, Mull ya había obtenido cierta repercusión como "stand up comedian", humorista radiofónico, músico y actor de variedades tirando a "arty" (¡si hasta colaboró con Tom Waits!). 

Debo reconocer que a veces yo también me siento tentado de mirar por encima del hombro a la prensa del corazón. Y es injusto, lo sé. Entiendo que su materia prima no es precisamente de alto voltaje cultural, pero, leñe, los que se dedican a ella no dejan de ser, en general, grandes profesionales de la comunicación cuyo fondo craneal no tiene porque estar en sintonía con la vacuidad de los temas que se ven obligados a tratar por aquello de la supervivencia. Sin ir más lejos, anoche en "Salsa Rosa" los espectadores pudieron comprobar como este sector también pueden generar momentos televisivos verdaderamente educativos.

Me he fijado que una cosa que hace mucho la comunidad bloguera es, de vez en cuando, sacarse de la manga el típico concursito-adivinanza en plan "¿a ver si sabéis a qué peli pertenece este fotograma?" o "¿de quién puede ser este cachito de oreja que se ve de refilón en esta foto?". 
El bricolage no es lo mío y desde luego me resulta arduo empatizar con aquellos que emplean su poco o mucho tiempo libre en fabricarse cualquier mueble por la satisfacción de mirarlo luego, respirar hondo y pensar: “eso lo hice yo… con mis manitas”. En fin, cada cual por su camino, pero soy de los que opinan que mejor harían usando ese tiempo en… no sé, leer una buena novela o entregarse al onanismo (incluso ambas cosas a la vez, siempre que el libro sea de bolsillo). Eso sí, lo de llevar la bricomanía hasta el extremo fabricarte tu propio ataud reconozco que me ha llegado al corazón. Chapuzas del mundo, si hacéis este trabajillo antes de que os sorprenda la parca, sin duda, podréis descansar en paz.
Aunque en general los payasos me den un mal rollo notable y esté convencido de que algo no muy sano yace ahí agazapado en la mollera de un tipo que le da por acapar la atención infantil a fuerza de gritar y moverse espasmodicamente con la cara pintada de blanco, mirad por dónde he descubierto un clown que algo de simpatía sí me ha despertado. Se trata de Buffo, el payaso fortachón.


Cansado, sin tiempo (para) ni ganas de garabatear nada aquí, más inclinado a aprender algo leyendo otros blogs (mira que los hay buenos) que a engrosar la montañita de inanidades que he ido reuniendo tras meses de egotrip... de pronto, he sentido un fugaz impulso de reaparecer tan sólo para mostraros esta fotico encontrada de la torda del ombligo postmoderno.
UNO DE LOS DETENIDOS POR INTENTAR AGREDIR A CARRILLO ES UN SARGENTO DEL EJÉRCITO DE TIERRA.
BUSH DICE QUE EL NUEVO PAPA ES "HOMBRE DE GRAN SABIDURIA Y CONOCIMIENTO"
CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - El cardenal alemán Joseph Ratzinger, un estricto defensor del catolicismo ortodoxo durante los últimos 23 años, fue elegido Papa el martes a pesar de las amplias presunciones que apuntaban a que era demasiado anciano y disgregador como para ganar la elección.
Aquí estoy otra vez. Cuánto tiempo, ¿eh? Bueno, antes que nada, explicar porque he estado estas semanas ausente. ¿Una de mis habituales pérdidas de interés blogueras? ¿Algún viaje, un problema serio en mi vida, demasiado trabajo...? No, no. Nada de eso. La respuesta es tan, tan simple que todos la comprenderéis rápidamente, seguro que con tan sólo iniciar la siguiente frase: "Hasta hoy no he podido actualizar el blog porque Telefónica...".


Lo bueno de tener amigos con talento es que hasta en temporadas como esta, en que apenas puedo actualizar el "blog", siempre me queda el recurso de aprovechar alguno de sus mensajes para transmitiros ideas que, de haber intentado madurar yo, me habrían llevado su tiempo. He aquí el contenido de uno de los e-mails recibidos hoy de uno de ellos. Ni quito ni pongo; expresa a la perfección lo que pienso de nuestras televisiones en este día de arcada interminable. 
Televisivo, quiero decir. Se llama "Nada que perder" y desde anoche se emite en Paramount Comedy de lunes a viernes a las 22:30, con repeticiones a la 1:30. Este programa surgió de la intención del canal de añadir un nuevo espacio "de entrevistas" a su oferta nocturna, complementario al ya existente Noche sin tregua. En principio se me pidió la creación de un programa "similar pero diferente" a éste, es decir, manteniendo las habituales características de los "talk shows" de toda la vida (presentador con traje, tono simpaticoide, entrevistados famosillos, colaboradores espabilados, decorado limpito, etc), pero tratando de introducir también los suficientes ingredientes propios como para distinguirse claramente de NST. Desde el primer momento, el objetivo con "Nada que perder" fue conseguir un producto que, sin dejar de resultar "mainstream", filtrara los suficientes contenidos ajenos a los manejados en el resto de programas que suelen emitir en dicha franja horaria, como para que, primero, pudiera interesarme a mí dirigirlo, y, segundo, buscase atraer a un público con el parque neuronal algo más activo que el seguidor medio de, por ejemplo... "Las cerezas". 




Julián Hernández en "Nada que perder".
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/