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¡Y ni mencionan a John Waters!

¡Y ni mencionan a John Waters! De Periodista Digital.

NUEVO INTENTO DE HACER CINE CON OLOR.

Agencias (02/09/04, 23.13 horas)

Una vieja ilusión que retorna. La definición del cine como "arte de la imagen en movimiento" vuelve a quedarse pequeña con un nuevo intento de añadir también sensaciones olfativas a un entretenimiento que ya experimentó una auténtica revolución con la introducción del sonido.

Viena, unida a la historia del cine gracias al director Oliver Reed y la conversación entre Orson Welles y Joseph Cotten a los pies de la noria del Prater en El tercer hombre (1949), aspira a renovar su idilio con el séptimo arte, esta vez de modo oloroso. La protagonista será la sala IMAX de la capital austriaca, que además de ofrecer cine en tres dimensiones contará desde 2005 con un sistema controlado por computadora que acompañará las imágenes con efectos olfativos.

A través del olfato se consiguen "vivencias absolutamente sensitivas y muy antiguas", explica el gerente de IMAX en Viena, Alfred Gelbmann, al describir el invento. Este sistema supone "una nueva dimensión" para el cine y ha sido desarrollado por Yellow Point, empresa puntera en este tipo de efectos de última generación. Junto a la introducción de olores, se empleará una nueva tecnología de alta definición que mejorará la imagen.

Claro que pese al entusiasmo promocional de los inventores del sistema, la idea de acompañar la proyección de una película con efectos olfativos viene de antiguo. Tanto que dentro de dos años cumplirá un siglo. El primer intento de unir cine y olfato tuvo lugar en 1906 en la sala Family de Forest City, en Pensilvania (EE UU).

A los gerentes de dicha sala se les ocurrió impregnar bolas de algodón con agua de rosas y esparcirla mediante un ventilador mientras se proyectaba un noticiario sobre el Torneo de las Rosas. Luego, el honor de ser la primera película de ficción olfativa recae en la romántica El gran combate (1928), de George Fitzmaurice, en la que las andanzas del joven Gary Cooper se vieron acompañadas por un sistema que rociaba con ventiladores esencias que "ilustraban" las imágenes en pantalla. Después vinieron nuevos y variados intentos que nunca cuajaron. Las nuevas tecnologías puede que ahora lo consigan.
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3 comentarios

Trashi -

Gracias César. El gazapo no es mío. Puede que algún día, por despiste o Alzeihmer, escriba Oliver Reed pensando en Carol, pero no de momento. El gazapo es de la fuente de la que saqué el texto (Periodista Digital). Nunca retoco los textos cuando menciono la fuente, ya que estaría transformándolos y, por tanto, des-acreditándolos, ya fuera para bien o para mal. Tengo que reconocer, aun así, que me lo leí deprisa y ni me di cuenta del error. De haberlo hecho, en lugar de corregirlo hubiera añadido una nota jocosa llamando la atención por el fallo, estoy seguro.

Y sí, es verdad que el pobre Carol siempre resulta olvidado.

Cesar -

Felicidades por tu blog, es uno de los mas interesantes y amenos que visito.
Solo un pequeño gazapo sin importancia: Es Carol Reed, no Oliver (que era el actor), autor tambien de Trapecio y El Tormento y el Extasis. Ese mismo al que muchos ningunean olvidandose que fue él el director de El Tercer Hombre y no Orson Welles (tal y como dijeron en un concurso de la ETB, aunque de poco importó por que el concursante no tenia ni zorra de cine)

Noelio -

Tienes toda la razón: ¡de tú, hombre, de tú!

El caso es que yo la cosa esta del Odorama... ¿cómo funcionaba? Y sobre todo... ¿qué era lo que el maestro Waters les hacía oler a los espectadores?

Anda que no hubiera molado ver "Polyester" en el cine, pero bueno... Por cierto, que dentro de poco Waters estrena "A Dirty Shame", con Johnny Knoxville y Tracy Ullman: el trailer promete un peliculón.
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