
No estoy nada de acuerdo con quienes dicen que "Yo, Robot" es mala (mentira: es buena, y su director, un fiera), que su guión es cutre (mentira: es efectivo, con ciertos momentos de especial lirismo y también, por desgracia, algún atajo necesario tratándose de un producto Hollywood, y chistecillos igualmente obligados), que Will Smith es un actor pésimo (mentira: se suele confundir al doblador con el actor) y, sobre todo, que su principal pecado es "traicionar" el espíritu de Asimov.
No quiero enredarme en hacer una defensa de la película (que afortunadamente no necesita) sino recomendar desde aquí la obra de un escritor muchísimo menos venerado que el patilludo, pero que, a mi juicio, aportó muchísima más inteligencia, espíritu lúdico y nuevas fronteras no sólo a la ciencia ficción ("Los humanóides", "Terraformar la Tierra"), sino también al horror ("Más tenebroso de lo que piensas") y la fantasía ("Sangre dorada"). Me estoy refiriendo a Jack Williamson. Uno de esos señores que hizo de comadrona del género, y luego lo crió y lo alimentó durante décadas con la fertilidad de su imaginación y la honestidad de su prosa, hasta que éste creció lo suficientemente fuerte y listo como para mirar a su anciano tutor algo por encima del hombro.
Los libros de Williamson siempre me proporcionaron esas sensaciones y conceptos (sentido de la maravilla, especulación científica, humanismo, metáforas sociales...) que otros dicen encontrar en Asimov, y que yo, curiosamente, sí percibí en la película de Proyas.
Quién esté interesado en saber más sobre este maestro de la imaginación literaria puede leer
esta entrevista y, a continuación, salir a buscar cualquiera de sus libros. Pese a su antiguedad, en ellos encontraréis ideas aun estimulantes y una escritura con una chispa que ya quisiera mucho amuermado "divo" actual del género. Lástima que Williamson no diera lugar a ninguna "franquicia" literaria y que por ello permanezca hoy tan olvidado.