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Aunque en general los payasos me den un mal rollo notable y esté convencido de que algo no muy sano yace ahí agazapado en la mollera de un tipo que le da por acapar la atención infantil a fuerza de gritar y moverse espasmodicamente con la cara pintada de blanco, mirad por dónde he descubierto un clown que algo de simpatía sí me ha despertado. Se trata de Buffo, el payaso fortachón.
El bricolage no es lo mío y desde luego me resulta arduo empatizar con aquellos que emplean su poco o mucho tiempo libre en fabricarse cualquier mueble por la satisfacción de mirarlo luego, respirar hondo y pensar: “eso lo hice yo… con mis manitas”. En fin, cada cual por su camino, pero soy de los que opinan que mejor harían usando ese tiempo en… no sé, leer una buena novela o entregarse al onanismo (incluso ambas cosas a la vez, siempre que el libro sea de bolsillo). Eso sí, lo de llevar la bricomanía hasta el extremo fabricarte tu propio ataud reconozco que me ha llegado al corazón. Chapuzas del mundo, si hacéis este trabajillo antes de que os sorprenda la parca, sin duda, podréis descansar en paz.
Me he fijado que una cosa que hace mucho la comunidad bloguera es, de vez en cuando, sacarse de la manga el típico concursito-adivinanza en plan "¿a ver si sabéis a qué peli pertenece este fotograma?" o "¿de quién puede ser este cachito de oreja que se ve de refilón en esta foto?". 
Debo reconocer que a veces yo también me siento tentado de mirar por encima del hombro a la prensa del corazón. Y es injusto, lo sé. Entiendo que su materia prima no es precisamente de alto voltaje cultural, pero, leñe, los que se dedican a ella no dejan de ser, en general, grandes profesionales de la comunicación cuyo fondo craneal no tiene porque estar en sintonía con la vacuidad de los temas que se ven obligados a tratar por aquello de la supervivencia. Sin ir más lejos, anoche en "Salsa Rosa" los espectadores pudieron comprobar como este sector también pueden generar momentos televisivos verdaderamente educativos.

A los teléfagos les resultará familiar la cara de Martin Mull por sus frecuentes apariciones como inconfundible actor secundario en numerosas "sitcoms" desde hace un par de décadas. Entre sus papeles más conocidos en España destacan sobre todo sus intervenciones en "Roseanne" (donde también escribió algunos episodios) o más recientemente en "Sabrina". Eso sí, para un servidor Mull ya ha pasado a la historia como el co-protagonista, junto a Chris Elliot, de uno de los episodios más memorables de la inaudita "Búscate la vida"; concretamente "Chris gana un famoso". Previamente a su carrera de actor, Mull ya había obtenido cierta repercusión como "stand up comedian", humorista radiofónico, músico y actor de variedades tirando a "arty" (¡si hasta colaboró con Tom Waits!). 

EL VERDADERO ROSTRO DE TUTANKAMÓN
EL NAUFRAGO DEL PIANO

He observado que cuando manifiesto mi escaso, por no decir nulo, entusiasmo ante la conclusión de la saga de Lucas, en ciertos circulos digamos "frikis" se me mira con ojillos ladeados, es decir como mal. Parece que reconocer lo lejos que te pillan a estas alturas, emocionalmente hablando, los vericuetos genealógicos de Skywalkers, Kenobis y demás, sea o bien una traición hacia determinada variante "peterpanista" de entender el ocio audiovisual, aferrada como a un clavo ardiendo a la nostalgia "naif", o bien una forma de hacerte el interesante, separándote de esa masa generacional cuyo corazoncito colectivo se asume ligado de por vida a la cosa galáctica. Que piensen (pensad) lo que quieran... pero lo cierto es que a mí hace años que los jedis me la traen al pairo, y que la bajona provocada por "La amenaza fantasma" fue tal que en ningún momento he albergado esperanza alguna de que posteriores entregas me proporcionasen nada parecido a esa catarsis retroemocional, ese fugaz vistazo al perdido paraíso infantil, que (lo reconozco) todos los devoradores de cultura popular buscamos obsesivamente una vez ingresamos en la vida adulta.

... esta discreta funda para teléfonos móviles, confeccionada con auténtico cuero cabelludo de "wookie" (supongo que muerto; no me imagino a Chewaka vendiendo abnegadamente su mata de pelo cual Jo de "Mujercitas", para llegar a fin de mes debido a su escaso sueldo como contramaestre del "Halcón Milenario"). Este y otros adminículos de similar utilidad se pueden adquirir aquí. La apoteósis de la retención anal, vaya.

Mi amigo Pedro y yo nos conocemos desde hace unos quince años. Me resulta imposible recordar cuántas conversaciones mantuvimos en los días en que llevaba la sección de comics de la librería "El Aventurero". Los temas os los podéis imaginar: cine y literatura fantástica, tebeos, arte raro... Hace tanto tiempo de eso que, aunque cueste creerlo, por entonces ni siquiera llevaba esas gafas de pasta que con el paso de los años acabarían convirtiéndose en su inconfundible seña de identidad; eso sí, lo que tengo claro es que él comenzó a usarlas antes que yo, antes que todos vosotros, seguro.

Stop Bullyying Now es una serie de dibujos animados producida para Internet (es decir, en Flash) que trata alrededor del eterno problema de la violencia ejercida dentro de las aulas por algunos alumnos sobre otros más débiles. Es decir, lo que ahora hasta nosotros los hispanohablantes comenzamos a conocer con el término anglosajón "bullyying", y que de toda la vida habíamos llamado "el problema de los matones de colegio".
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