
Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005.
Ando fatal de tiempo, pero una noticia así no podía dejarla pasar sin hacerle un huequecito aquí:





De La Nación. 01/Mar/05.
Circula la opinión entre los blogueros más curtidos que congregar a un numero considerable de lectores fijos ante tus chuminadillas es una mera cuestión de constancia. Tú no dejes de "postear", hombre, y ya verás como poquito a poco tus visitantes suben, suben y suben, respondiendo a una progresión más o menos estable. Más actualización, más incentivos para que la gente se pase más a menudo y, en buena lógica, una media de visitas más elevada. 
Apenas un puñado de fanáticos de la animación primitiva recuerda hoy en día quien fue Oswald the Lucky Rabbit. Consultando cualquier enciclopedia de la animación (alguno de mis amigos tiene aún en su poder el libro de Maltin; por Dios, que se identifique y me lo devuelva de una vez) se aprende que este conejillo fue el personaje que sirvió a Walt Disney y a su explotado "amigo" Ub Iwerks para sentar las bases estéticas y humorísticas sobre las que poco después plantarían los pilares de su posteriormente exitoso Mickey Mouse. Concebido en principio para ser un apresurado (y clónico) sustituto del que había sido concebido como personaje estrella de la emergente compañía de Disney, cuando Universal rompió con él, arramplando con los derechos de Oswald y llevándose a todos sus empleados (excepto al leal Iwerks), Mickey no tardó en obtener muchísima más aceptación que su predecesor. Es decir, el sucedaneo derrotó al original, siendo el primero, de los muchos casos que vendrían años después, en que el espabilado Walt rió el último en la agitada industria de los dibujos animados del pasado siglo. 

Bright Light Film Journal es un revistón de cine "on line" para mear y no echar gota, lo que se dice la pera. Un nivel de textos estratosférico, una selección de temas intachable, un punto de vista crítico siempre afilado y, cómo no, esa versatilidad analítica, esa capacidad todoterreno que tanto echa uno en falta en gran parte de los textos sobre cine escritos en castellano, ya sea en la Red o en papel. Es decir, lo que hace unos años llamábamos una publicación "con actitud".

En todas las fotos que recuerdo de él aparecía como un señor de aspecto impecablemente bronceado, pelo hacia atrás, camisas de colores claros, a veces estampadas, por supuesto, sonrisa acorazada, y manos ocupadas en tres únicas cosas: tocar el piano, sostener un cóctel o abrazar bellas señoritas (casi siempre en bikini y pareo). Hoy me he enterado que murió hace un par de días, a los 94 años, en su residencia en Hawaii. "Qué demonios...", pensé. "Ese tío sí que supo vivir".



Televisivo, quiero decir. Se llama "Nada que perder" y desde anoche se emite en Paramount Comedy de lunes a viernes a las 22:30, con repeticiones a la 1:30. Este programa surgió de la intención del canal de añadir un nuevo espacio "de entrevistas" a su oferta nocturna, complementario al ya existente Noche sin tregua. En principio se me pidió la creación de un programa "similar pero diferente" a éste, es decir, manteniendo las habituales características de los "talk shows" de toda la vida (presentador con traje, tono simpaticoide, entrevistados famosillos, colaboradores espabilados, decorado limpito, etc), pero tratando de introducir también los suficientes ingredientes propios como para distinguirse claramente de NST. Desde el primer momento, el objetivo con "Nada que perder" fue conseguir un producto que, sin dejar de resultar "mainstream", filtrara los suficientes contenidos ajenos a los manejados en el resto de programas que suelen emitir en dicha franja horaria, como para que, primero, pudiera interesarme a mí dirigirlo, y, segundo, buscase atraer a un público con el parque neuronal algo más activo que el seguidor medio de, por ejemplo... "Las cerezas". 




Julián Hernández en "Nada que perder".
Lo bueno de tener amigos con talento es que hasta en temporadas como esta, en que apenas puedo actualizar el "blog", siempre me queda el recurso de aprovechar alguno de sus mensajes para transmitiros ideas que, de haber intentado madurar yo, me habrían llevado su tiempo. He aquí el contenido de uno de los e-mails recibidos hoy de uno de ellos. Ni quito ni pongo; expresa a la perfección lo que pienso de nuestras televisiones en este día de arcada interminable. 
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/