
Obsesionado con la idea de la "máscara pública", Richard Avedon trató siempre de escarbar en la verdad interior de sus modelos. Según él, igual que en cierto momento la literatura rompió con el mito del héroe y empezó a ofrecer "anti-héroes", la fotografía también puede mostrar "anti-retratos". Este concepto se materializó en imágenes inolvidables como su desolador retrato de Marilyn Monroe, donde la gran diva, literalmente aplastada por la soledad, supuraba una angustia jamás vista en ninguna otro instantánea suya. Así ejemplificó Avedon sus ideas sobre cómo un "clic" fotográfico podía desvanecer la máscara y hacer añicos el límite entre lo público y los privado, entre el interior y el exterior, convirtiendo a un personaje en persona. Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/